Fue hace muchísimos años pero necesito contarlo quizá para que de una santa vez se desmitifique lo divertido que es el puto alcohol y las consecuencias que trae.
Conocí a un chico en el pueblo, un verano, fue un flechazo brutal. Era el típico tío divertido, que le gustaba salir y pasárselo bien, que tenía muchos amigos, todos le conocían. Era la fiesta en persona, gracioso y con una personalidad súper alegre.
Yo me enamoré como una adolescente totalmente ciega, fue quizá el amor de mi vida.
Pero empecé a ver señales raras, los trabajos no le duraban, siempre que salíamos era raro que no se tomase dos o tres copazos, comía poco pero no le faltaba el chupito de licor porque decía que le ayudaba a hacer la digestión…
Esas señales fueron a mas, se quedó en paro, como no podia pagar el alquiler iba de casa de un colega a casa de otro, pero el consumo de alcohol iba en aumento.

Y desde ahí todo fue en picado, me robaba dinero para comprar cervezas, me mentía, robaba para poder ir a los bares y terminó viviendo en la calle.
Un día le pregunté que si prefería una litrona o mi amor y eligió la litrona.
Mi familia casi se rompe por culpa de todos los problemas que traía mi relación con él.
Incluso cuando vivía en la calle un día se presentó en mi portal sangrando por el oído y pidiendo mi ayuda y yo no supe que hacer, solo llevarle a urgencias.
Se quedó solo (porque llegó un momento que ni siquiera el amor puede soportar ciertas cosas) y murió solo. Ni su familia ni sus muchos amigos se preocuparon por él porque creedme que soportar a un alcohólico es muy muy difícil. Llegué a dormir en un trastero porque no teníamos otro sitio a donde ir.
Ahora descansa en un nicho, desde 2006 y a mi me ha dejado un trauma.
Esta muy resumido omitiendo las partes más duras. Pero os lo podéis imaginar.