Bueno, resumiendo, lo que pone el título. Que este año mi pareja ha estado sin ganas (qué se yo, la pandemia, el ERTE…) y no hemos hecho mucha cosa, igual una vez cada dos o tres meses, pero poco más.
El caso es que yo lo entendía y respetaba, porque si yo no quisiera no lo haría por obligación, pero ya un año así me parecía tener mucha paciencia, y aunque no lo obligo a hacer nada, sí que he insistido en saber si le pasa algo, porque en él no es muy normal.
Después de no sé cuántos meses intentando hablarlo con él y que me diga que no tiene ganas y ya está, al final le he sacado que le aburre la penetración, y me ha sentado fatal porque era un tema que podría haberme dicho antes, pero le dije que había sexo más allá de la penetración, que podíamos hacer otras cosas.
De eso hace ya un mes, y como seguimos sin hacer nada, le he vuelto a preguntar, y tampoco decía nada, así que insistiendo me ha dichob que no hacemos nada porque si nos ponemos a tener sexo seguro que le pido que me la meta, y para él eso es motivo suficiente para no hacer nada. Así que ahora sí estoy cabreada, por no confiar en mí, por no hablar las cosas…

Lo que más me molesta es que cuando a él le dio por el sexo anal, insistía a todas horas, yo le decía que no y punto, pero no lo dejo un año a dos velas solo para que no piense en eso.
En fin, que estoy frustrada, en el límite de no saber si respetar la sexualidad del otro y cabrearme porque mi pareja no se preocupa por mi placer.
No sé si escribo para desahogarme o si es para buscar consejo, porque es que no sé si dejarlo correr o si montarle la de Dios por no tenerme en cuenta ni hablar las cosas durante un puto año.
Gracias, chicas. Os leo.