El año pasado por mi cumpleaños mi madre, siempre tan espléndida, me regaló una wonderbox para ir a un spa. ¿Dónde está el problema? En que esa wonderbox se la habían regalado a ella casi 4 años antes cuando se jubiló.
En principio mi madre pensaba usarla para ir con mi padre, lógico. Pero el tiempo pasaba, la wonderbox solo cogía polvo en su esquina, le daba el sol y se iba decolorando lentamente. Apasionante.
Alguna vez le pregunté si quería que ayuda para gestionarlo y organizar el viaje y que fueran, por eso de que no se caduque, llamadme loca.
Siguió pasando el tiempo, los días, los meses, el devenir de la vida, mi padre murió, la vida siguió y llegó el día de mi cumpleaños. Y ahí estaba -sin envolver- la wonderbox: «oye, que he pensado que os regalo esto a tu marido y a ti porque como cumplís años el mismo día, lo aprovecháis, vais juntos, además que es un regalo carísimo».
Me imagino que mi cara debió ser un poema. Aunque no se por qué, si esta señora siempre me ha regalado la primera basura que ha encontrado (si es que se ha acordado de regalarme algo). Mi marido estuvo mirando un par de días en qué consistía el regalo que, según mi madre, debía costar entre 200€ y 200mil millones de euros (ella generosa). Tras ver que nos quedaba un año escaso para canjearlo también miramos a ver adónde podíamos ir, qué sitio nos cuadraba más. Y nos reíamos en privado de la audacia de mi madre.
Yo creo que han pasado menos de 6 meses y el otro día mi madre me llamó para decirme que si su regalo no costaba 200€ y yo no lo valoraba, que se lo devolviera. Una persona normal se hubiera enfadado, pero mientras me iba gritando y se inventaba que a ella le había costado un dineral ese regalo (entre 0 y 38€), yo pensaba en todos esos regalos que mis amigas del cole me hacían por mi cumpleaños y ella cambiaba por un ticket regalo que se gastaba en sí misma, en todos esos regalos de Reyes que ella también cambiaba para quedarse el dinero, etc. Y mientras ella insistía en lo generosa, maravillosa y espléndida que había sido (pues el fin era que de ese viaje a un spa ella tuviera un nieto ¿?) este año con el regalo de cumpleaños, le mandé un mensaje a mi marido «oye, dónde dejaste la wonderbox? quiere que se la devolvamos».
Mi marido me respondió «jaja lo de siempre, te la dejo en la mesa de la cocina». Y se la devolvimos el 25 de diciembre envuelta, porque Papa Noel también puede ser súper generoso.
Quedan 3 meses escasos para que pueda canjearla e irse con su amiga (otra tacaña) de viaje adonde les plazca. Mi marido ha dicho que es una pena que se vaya a caducar la Wonderbox, pero que cuando caduque podemos rescatarla de la basura de mi madre y guardarla como recuerdo. Yo he pensado que incluso el día que mi madre falte podríamos enterrarla con la wonderbox por si al final decide canjearla en el más allá para irse al spa celestial o lo que sea con mi padre.
Sinceramente no vengo buscando apoyo, ni consejo, sólo desahogo.
