Es de muy mala educación presentarte en casa de nadie sin avisar.
Puede que en su familia sea lo normal. Pero en el momento en el que tú llegues a vivir con él, ya no es así. No es que se tenga que negociar, es que se tienen que crear normas de cero.
La verdad es que en mi entorno había gente así y he llegado a desconectar el timbre. Tampoco tengo problema en ignorar a la gente muy insistente (vivo en una casa) y fingir que estoy al teléfono. Cuando he vivido en piso he hecho lo mismo: puedes llamar al timbre todo lo que quieras, si yo no tenía noticia de que ibas a venir no me siento en la obligación ni de descolgar el telefonillo del portal (porque soy consciente de si espero un paquete o no).
Puede que suene a que soy una persona muy borde, pero en realidad siento que necesito mi espacio y que este sea respetado. Yo no me presento nunca en casa de nadie, siempre aviso con bastante antelación. Ya no porque puedas tener la casa patas arriba, es que a veces no te encuentras bien o simplemente no te apetece atender a nadie (aunque vayas vestido decente por casa).
Si no he podido librarme de alguien tampoco he puesto demasiado interés y -sospecho- que era evidente. Porque que rompan mi paz mental para satisfacer sus propias necesidades sociales me agota bastante.
En mi familia también hay gente que llama al timbre cuando pasa por tu casa porque piensa que así toma un café. Perdona pero no. Si te aburres vas a una cafetería, pides algo y te lees el periódico o escuchas la tele.
A no ser que sean mis padres no abro. Y mis padres llaman justo antes de aparecer, así que siempre sé si son ellos.
Y de mi casa no tiene llave nadie que no sea quien vive dentro.
Ahora mismo soy jefa de comunidad y desde el principio expliqué que si no son emergencias yo no abro la puerta ni el sábado ni el domingo. Tampoco festivos. Y si tengo visita en mi casa no voy a dejar de atenderla porque se ha fundido una de las cuatro bombillas del rellano, por ejemplo.
Sin ir más lejos varios domingos por la mañana una señora se ha dedicado a llamar y llamar (por un asunto que ya se ha resuelto que no es problema de la comunidad) y sigue insistiendo. Me da igual, yo no regento una guardería y tengo derecho al descanso.