Mi marido es el rey de la limpieza y del orden, y eso es algo que siempre admirado en él, porque yo soy bastante desastre, pero lo que empezó siendo una maravilla, se está convirtiendo en una auténtica tortura. Cada día está más exigente con el nivel de pulcritud y de minimalismo y así es súper difícil convivir.
Los niños dejan trastos por el medio porque son niños y yo tengo mis cosas de maquillaje, cosmética, etc. porque soy mujer y me encanta cuidarme, pero es que no hay muebles suficientes para esconder todo y él no consiente que haya absolutamente nada encima del lavabo o por en medio.
Es agotador cuando llego a casa y quiero dejar las cosas tiradas enseguida me entra una aprensión en el pecho porque sé que se va a cabrear y ya me condiciona el poder estar relajada, darme una ducha sin estrés y luego colocar las cosas.
Cuando cocino lo mismo, tengo que ir histérica de no dejar absolutamente nada por medio mientras voy cocinando porque así lo hace él y todo le saca de quicio.
Desde luego que puede venir la misma Reina a comer a casa cualquier día de sorpresa que se la encontrará impoluta, pero joder que puto estrés me genera.
