Hola, chicas.
Os escribo aquí porque no sé muy bien a quién pedirle consejo sobre esto. Me vais a llamar loca, vais a pensar que me estoy precipitando, que es demasiado pronto para pensar en esto, etc. Pero es que acabo de llegar a casa de estar con una persona maravillosa que me ha tratado súper bien y…
Bueno. Empiezo desde el principio.
Todo se remonta a ayer… sí, sí, AYER, cuando por una de las tantas redes sociales que manejo me llega un mensaje de un desconocido. «Hola, soy amigo de [insertar nombre de la novia de mi mejor amigo]. Es que me ha dicho que le has comentado que te busque un chico, y yo le dije lo mismo. He visto tus fotos y me pareces súper guapa, y me encanta cuando sonríes». Y claro, yo sin saber qué hacer, pues le contesté, que sí, que conozco a esa chica, que es mi amiga y tal. Pero le escribo a ella y le pregunto si el susodicho (le llamaré X) es de fiar.
Bueno, pues resulta que X es de fiar, que él y mi amiga se llevan bastante bien y demás. Y claro, entonces yo empiezo a hablar con X. Una cosa lleva a la otra y empiezo a tontear con él. Le dejo muy claro que no me quiero atar a mi ciudad (es una ciudad pequeña, estoy en cuarto de carrera y el año que viene mi intención es marcharme a Madrid), porque me voy a ir y no quiero dejar nada atrás. Pero sigo tonteando con él. Y eso que nunca he sido muy fan de las citas a ciegas, pero no sé. Hacía tiempo que quería salir de la rutina y oye, igual no era mala idea.
Bueno, pues resulta que, además, por otra circunstancia yo he tenido que quedar con mi amiga. Con mi amiga y su novio y otro de mis mejores amigos. Y han sido tres personas vacilándome acerca de X durante no sé, ¿una hora? El caso es que jugando jugando mi amiga le escribe al chico que si le apetece unirse a nosotros. El chico le dice que sí pero yo le digo que paso, así que me voy de allí y le digo al chico que prefiero quedar con él a solas.
¡Pues hemos quedado! Sí, sí, al día y medio de empezar a hablar. Podía haber sido un psicópata o haberme violado o se me ocurren otras muchas cosas malas que podrían haber pasado. Pero no.
Me ha tratado genial, aunque se ha llevado un par de cobras porque sin conocerle de nada no voy a darle un beso, básicamente porque no me sale. Me ha llevado a cenar a un italiano, hemos comido y hemos charlado un rato para conocernos mejor, y su personalidad de verdad que me ha encantado. Jamás habría imaginado que una cita a ciegas (aunque con redes sociales no son tan a ciegas, vale) pudiera salir tan bien.
Hemos terminado revolcados en la hierba dándonos besos como dos adolescentes cachondos, y mientras me cogía por la cintura y me besaba me ha dicho que por qué no algo serio. Algo serio. Hace dos días empezamos a hablar, y ni eso. El caso es que nos hemos despedido con un escueto (oh, sí, muy muy escueto) beso en los labios.
Y aquí mi dilema. La profesión que he elegido es muy muy cerrada, centrada «casi» exclusivamente en Madrid y Barcelona. Pero es lo que he escogido, me encanta y me quiero morir ejerciendo. Y él me ha ofrecido algo serio. Y él tiene un trabajo estable en nuestra ciudad. Y yo me voy a marchar seguramente de aquí a un año.
Pero es que ha sido tan genial… que no sé. ¿Creéis que algo serio puede funcionar teniendo en cuenta la situación? Vale que ahora no, porque ahora es demasiado pronto. Pero no sé, de aquí a unos meses, tal vez… Que no lo quiero pensar, o sí, no sé. Tengo 21 años y nunca he tenido novio. Y siempre me decían mis amigas con novio que llega cuando menos te lo esperas. Y yo ahora no me lo esperaba. Pero no sé, ¿y si es el amor de mi vida y dejo pasar su tren por largarme de aquí? ¿Es más importante mi futuro profesional o intentar tener una relación que no sé por dónde me puede salir? Porque igual si lo intento y me sale bien, ¿qué hago? ¿Me marcho e intentamos una relación a distancia, me marcho y lo dejamos o le invito a que se venga conmigo?
Esto no me lo había imaginado nunca, y estoy asustada, no sé qué debería hacer… ¿Me podéis echar una mano?
Mil gracias por la atención. ¡Un besito!