Esta noche no he podido dormir, porque me ha venido un Flash a la cabeza que me ha puesto de golpe en el mundo real. Conocí a mi novio hace dos años, él estudiaba las oposiciones para notario y yo hacía un máster en tecnología.
Mi sueño era irme a Estados Unidos y conseguir entrar a una de las empresas de Silicon Valley, pero tenía clarísimo que eso sería un largo camino y que quizás nunca llegaría a lograrlo. Por otro lado, él sabía que sacase las oposiciones de notario era algo realmente difícil y tenía claro que si no lo conseguía en un par de años, entonces se pondría a trabajar en un bufete de abogados hasta poder montarse uno propio.
Durante ese tiempo hemos sido un apoyo en uno para el otro, hemos establecido tiempos de estudio conjunto y tiempos individuales y hemos compaginado muy bien nuestra vida personal, la amorosa y la familiar.
Ahora yo ya he acabado el Master y he empezado a buscar opciones profesionales que me convenzan y me han contactado desde una empresa estadounidense.
Si aceptara el trabajo, de momento podría hacerlo 70% en remoto y el resto viajando allí cuatro o cinco veces al año, por lo que no veo que sea un problema. Pero esta noche me he dado cuenta de que si quiero promocionarme, avanzar y ascender, tendré que estar allí para darme a conocer.
Mi novio lleva tan bien las oposiciones que estoy convencida de que sacará la plaza sin problema y ahí empieza nuestro problemón: si él se convierte en notario en España, tiene que quedarse aquí y si yo quiero ascender, tengo que mudarme allí.
Le quiero muchísimo, nunca he conocido a nadie más afín a mí, con las ideas tan claras y con una perspectiva de futuro maravillosa que se acopla perfectamente a la mía, pero me acabo de dar cuenta de que cumplir sus sueños sería renunciar al mío y ahora mismo siento que me falta el aire.
¿Renunciaríais al amor por una oportunidad profesional y por seguir vuestros sueños? Encontrar a otro chico así me parece misión imposible y creo que también merece que le coloque como mi prioridad.
