Y tuve que soltar la dichosa frase…"No eres tú, soy yo"

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    lasari on #373080

    Si, chicas, si. Como bien dice el título, yo también acabé soltando la maldita frase «No eres tú, soy yo».

    Voy a intentar no enrollarme mucho en lo que fue un merder de relación.

    Trabajábamos en la misma empresa, distintos departamentos, pero coincidíamos a veces. Con el tiempo hubo más contacto y con las salidas de empresa hicimos amigos en común y comenzamos a vernos más. Con el tiempo conectamos aún más. Él andaba un poco tirado de amigos -amigos con novi@s, que se casan y desaparecen- y yo estaba igual, con lo que empezamos a quedar bastante a menudo. Me enamoró como trataba a sus pocos amigos, no parecían amigos, sino hermanos, sobre todo con las chicas. Tenía pequeños grandes detalles conmigo, como el aparecer con un regalo de algo que yo, con él, había visto una vez hacía mucho tiempo y ya ni recordaba, pero él sí. Además que era un amor de persona.

    Di el paso: le besé y me contestó.

    A esas alturas nos habíamos hecho ya amigos inseparables, éramos los mejores amigos antes del beso, y tras ese primer beso, ya fuimos inseparables del todo. Me enamore -nos enamoramos- perdidamente. El pecho me explotaba, literalmente, cuando hacía el amor con él y le miraba a los ojos. Era lo más bonito que me había pasado en siglos. Seguramente en mi vida.

    Un día, en el coche, se enfadó él sólo por una tontería, y dejó de hablarme, porque si. Recuerdo que subí a casa con unas ganas de llorar tremendas. Lo hablamos, y el me dijo que «es que le gustaba chincharme», le pedí por favor que no lo hiciese más. Otro día, de sopetón, me gritó por las buenas, y lo hablamos, y le pedí que no me gritara más. Pequeñas cosas que no tienes en cuenta porque lo que sientes por él es mucho más fuerte.

    Hasta el día que lo cambiaron de sección en el trabajo. Pasó de un puesto de muy pocas horas en el que lo único que hacía era rascarse las bolas a dos manos -en serio, creedme, hay curros así. Pocos, pero los hay- a otro puesto con responsabilidad. Y cambió. Cambió totalmente su manera de ser, de tratarme a mi a sus amigos, todo. Ya le había pillado mentiras, pero me dí cuenta que prácticamente mentía todo el rato, eran pequeñas mentiras de esas que dices -¿por qué? si no es ni necesaria- y si, también las había grandes. Era un mentiroso compulsivo. Dejaba tirados a sus amigos. Las cosas que parecían habernos unido a tener una relación parecían no existir. Me había hecho creer que le gustaban cosas y tenía opiniones hacia ciertos temas que no eran verdad, que lo había hecho para acercarse a mi, y ahora me estaba dando cuenta.
    Ese trabajo sacó lo peor de él, y yo lo intenté hablar con él un montón de veces. Él siempre le echaba la culpa al trabajo, pero yo le intentaba hacer entender que un día u otro, en la vida pasan cosas con las que no te sientes cómodo, o no te gustan, pero tienes que lidiar con ellas y no pagarlo con todo el mundo. Que se buscara otro trabajo mientras tragaba en éste, pero que se apoyara en la gente en lugar de tratarlos como un merder.

    Pero o no quería escuchar, o no quería cambiar la situación, no sé. El caso es que vi una persona totalmente distinta a la que me enamoró. Los pequeños detalles que pasas por alto cuando estás enamorada no tenían nada que ver con lo que estaba ocurriendo. No había forma de justificar o pasar por alto, ni siquiera de entender su comportamiento. Las mentiras, el darme cuenta que no era la persona que me había hecho creer y que no era, hizo que un día, de golpe y porrazo, dejara de sentir nada por él. Absolutamente nada. Llámalo putada, llámalo madurez…pero en blanco. Mi corazón se quedó en blanco.
    Sucedió un día en el que él había venido a casa y estaba mi compañero de piso. Yo estaba en la habitación de al lado, y oí cómo mi novio le ignoraba, literalmente. Mi compañero le preguntaba para darle conversación, y el apenas contestaba con un monosílabo. ¿Celos? por supuesto. Pero eso se habla, y no quita que seas un maleducado y subas a casa de alguien y no seas para dirigirle la palabra. Ahí mi corazón reseteó. Deje de sentir nada por él. Se quedo, literalmente, en blanco.

    No supe lidiar con la situación. ¿Qué hacía? ¿le decía que era un mentiroso compulsivo?, ¿que le había pillado un montón de mentiras, incluso sin sentido? ¿que me había hecho creer que era una persona que no era? ¿que a los amigos que tanto «mimaba» me los ponía de vuelta y media por detrás? ¿que era un fraude y una mierda de persona?
    En ese momento, además, yo estaba pasando una situación delicada y ya no podía hacer frente a más cosas. Y puse tiempo y distancia por medio. Él se dió cuenta, claro que se dió. Pero ya habíamos hablado todo lo que teníamos que hablar para intentar que hubiese una relación y que esto funcionase. Pero esq ue esto era tan gordo para mí, que no había arreglo posible. Si es que ya no le quería.

    Finalmente si, tuve que hablar con él. Y recordé cuántas veces me habían hecho lo mismo a mi los tíos, «darme tiempo y espacio» o dicho claramente, desaparecer, para no tener que dar la cara y decir «no quiero seguir contigo».
    Y cuando se lo dije, él no lo podía creer. La verdad es que yo tampoco. ¿cómo puede desaparecer el amor así, de un día para otro? ¿cuántas veces me había preguntado yo lo mismo cuando un tío me había dejado?. Y claro, luego venía la pregunta que todas hubiéramos hecho. «¿qué he hecho mal?, ¿que ha pasado? si todo lo hemos hablado». Si, todo lo habíamos hablado. Pero hasta cierto punto. La mier** de persona que ahora tenía delante de mí no era la que yo conocí cuando me enamoré. ¿Debería haberle dicho esto? pues no. No se lo dije. Porque a nadie le gusta que le digan sus defectos y lo mierda de persona que pensaba que era. Y aunque se lo hubiera dicho, ¿para qué, si ya no quería nada con él? ¿para hacerle sentir aún peor? Así que me «apoyé» en el delicado momento y le dije la maldita frase: «no eres tú, soy yo. En algún momento dado, no se por qué, he dejado de sentir lo que sentía por tí». Cierto que a mí sólo me han dicho la primera parte de la frase, la de «no eres tú, soy yo». Pero me vi en el pellejo de tíos que habían pasado de mi culo diciéndome eso y pensé «ostras, es verdad? ¿me quisieron alguna vez, y dejaron de sentirlo, o directamente era una excusa para salir del paso?

    Evidentemente, mi ahora ex, intentó por todos los medios volver conmigo. Llamaba, se presentaba sin avisar, lloraba…se arrastraba como yo lo había hecho en su día por algún otro tío. Y lo único que conseguí fue cogerle manía. Y mira que es difícil, porque con la mayoría de mis ex me llevo bien, pero era taaan pesado, no había forma de coger ni directas ni indirectas. Cualquier excusa era buena para aparecer en mi vida e intentar robarme algún resquicio de cariño.
    Lo peor de todo es que me ví reflejada en él. Yo también había hecho eso ante la desesperación de que te haya dejado la persona de la que estás enamorada. Creedme que intenté tener empatía, intentar ponérselo fácil, pero en ese momento, él se aprovechaba de la situación para intentar acercarse más. Hasta que fue tal la manía que le cogí, que tuve que sacarlo de mi vida. Y perdí el que creía hasta entonces mi mejor amigo.

    Y ahora soy capaz de ver las dos caras de la misma moneda. Cuando la que dejas, eres tú, por los motivos que sean, y es la otra persona la que se arrastra mendigando cariño como yo hice en su día, con el corazón destrozado y desesperada por un abrazo suyo.

    Pero no podía hacer nada al respecto. Y que pu** que puede llegar a ser la vida.


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    Invitado


    Bar on #373821

    Esta bien poder ver las dos caras de la misma moneda, pero al leerte me dan ganas de comentar dos cosas, por un lado que el trabajo nuevo no le hizo cambiar, el tiempo en pareja y el trabajo nuevo sacaron a relucir su verdadero yo y no te gustó, lo cual me parece lo más normal del mundo dado lo que cuentas, y por otro lado decirte que en una ruptura hay que tener algo de tacto pero hay que ser muy claros, hay que dejar claro que no funciona, que no sois compatibles y si lo tienes claro decir que no hay posibilidades de volver juntos, evitar que la persona se haga ilusione sy si hace falta cortar completamente el contacto.

    Así que fuera culpas porque no has hecho nada malo, ánimo porque se pasa mal,aunque también se siente alivio.

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