No me quiero extender, pero me quiero desahogar. No sé si busco consejo, o apoyo o qué busco. Pero necesito dejar constancia de cómo me siento y vosotras parecéis siempre oídos amables dispuestos a escuchar.
Es muy sencillo: tinder. Chica conoce a chico y desde el minuto 2 hay una conexión palpable. No se trata de química sexual, se trata de algo más. Se trata de ese calor en las mejillas y ese cosquilleo en la boca. Quedan y todo fluye, joder, fluye de maravilla.
Madre mía los cuentos de hadas y las comeduras de tarro. Lo que no te explican es que hasta las historias más idílicas tienen sus villanos.
En este caso son sus demonios internos que (por una vez, después de tantas desavenencias amorosas) son más grandes que los míos.
No llevamos ni un mes saliendo, esto es una locura. Me he enamorado de él antes de conocer todo lo que iba a tener que soportar. Ahora mismo cargo sobre mis hombros con una mala situación familiar, el final de mi carrera y mis propios males, que no son pocos pero tampoco los quiero sacar a pasear a la ligera.
El caso es que paso por encima de mis miedos y, qué coño, de los suyos, y me tiro a la piscina, me digo que yo puedo con todo que aunque yo esté en el fango más oscuro puedo con lo mío y con lo suyo y con lo de todo el mundo.
¿Os cuento un secreto? No puedo.
Le quiero mucho, pero no es lo más importante. Primero estoy yo (y esto me ha costado entenderlo, pero parece que el mensaje cala) y mi puñetera salud mental. Le quiero mucho pero no me compensan los dos días que estamos bien por el día que estamos mal.
No sé o que voy a hacer, no sé lo que va a pasar. Todas las veces que se le ha ido la cabeza y ha hecho el absoluto imbecil ha prometido que lo controlará, que va a confiar en mi y que no volverá a suceder.
Soy muy ingenua, te creo las dos primeras veces. Hoy, la tercera, ya me cuesta creerte.
Así que nada, queridas mías. Ya os he dicho que no sé qué busco.
Solo espero que si alguna está pasando por algo remotamente similar, se de cuenta de que (lo siento pero no) el amor NO todo lo puede, o al menos no cualquier amor que no sea el amor propio.