No puedo evitarlo, lo juro. Por más que lo intento, no puedo. Y es aquí donde constantemente se me pasa por la cabeza uno de los refranes que más dice mi mejor amiga «quien desea mal al vecino, el suyo viene en camino».
«Por favor Karma, juro que no soy mala persona. Yo lo único que pido es un poco de esa justicia tan divina que repartes». Porque me he cansado. Me he cansado de ser boba. Me he cansado de ofrecer mi mano y que traten de quitarme hasta las bragas. Y por supuesto, me he cansado de mirar por personas a las que les importa una reverenda m***da herirme.
Y mirad que he tratado de reprimir lo que siento, porque si algo ODIO en esta vida es sentir que para defenderme estoy siendo igual o peor que ellos, pero, desde luego, cada día se me hace más difícil, y más teniendo en cuenta el tiempo que llevo tragando estupideces con buen talante. HOY NECESITO DESAHOGARME.
Hace un par de años mi cuñado conoció a mi cuñada, una mujer que le saca unos cuantos años (y a nosotros también) y que, aunque siempre soñó con tener una «vida resuelta», lejos está de tenerla.
Nosotros, por nuestra parte, somos una pareja jovencita, que TAMPOCO tenemos la vida resuelta, simplemente nos esforzamos día a día por labrarnos un futuro.
Fuimos papás al poco de que se conocieran, algo que desde el primer momento han intentado ser, pero, aunque todavía no ha llegado, siempre andan opinando, y, cómo no, no en el buen sentido.
Jamás les importó que estuviera de cuerpo presente junto a un bebé de DÍAS, en pleno postparto. A cada poco ÉL salía con alguna perla a la que ella le «quitaba importancia» entre risitas (os lo escribo así porque literal antes de conocerla mi cuñado no había tenido este tipo de comentarios tan desafortunados, así que creemos que se ha juntado el veneno de una con la falta de talento del otro).
Para que os hagais una idea del tipo de comentarios eran tan que que si tengo «demasiadas cosas», «mira que desordenado tienen esto», «vale que a veces el coche se me ensucia, pero jo, no tanto como el vuestro», «esos areneros ya piden a gritos que los limpieis», etc, etc.
Yo no me considero una persona precisamente sucia, más bien soy muy perfeccionista, y han llegado a verme llorar, hundida en una depresión postparto, por no llegar a todo. Pero ¿qué más da no?
Eso sí. Decir que aquí, una presente, ha visto su casa llena de «meaos» y «ca gaos» de sus animales, oliendo mal, y he salido llenica de pelo ajeno , cosa que no me pasa ni a mi que tengo varios gatitos, pero ahí sí. «ui, que sucia tengo la casa, para lo que yo soy…». Ahí si tratan de justificarse cuando obviamente VEMOS LA REALIDAD, estás de vacaciones y no has limpiado porque TU SABRÁS LOS MOTIVOS, a mi no me incumben, y ciertamente no es asunto mio. Cualquiera puede relajarse algún día. Y comprendo perfectamente que a veces la vida no da para llegar a todo. Lo que me repatea es que luego sean tan insolidarios conmigo
Poco después llegó el siguiente punto. Nos compramos una casa viejita, pero bastante grande, y con muchísimo potencial, en la que se puede vivir, pero hay que ir reformando y actualizando. Para nosotros fué una gran ilusión puesto que nos costó muchísimo esfuerzo conseguirlo y a día de hoy comprar se ha vuelto casi imposible, y más siendo joven (nosotros todavía seguimos en nuestros 20s).
Enseguida empezaron a tener prisa por comprar también, que eso no es lo malo, lo malo, nuevamente, eran sus comentarios.
«Ui, suerte que NUESTRA CASA esta mejor». HIPOTECA DENEGADA. «Al menos en nuestra casa no hay que reformar nada». Esta a pesar de ser muuuy barata no la consiguen, pero llegan a un acuerdo. «Ay, nos van a llamar los ricos de (inserte nombre del pueblo donde Jesucristo perdió su alpargata)», «vamos a ser la envidia de (nuevamente inserte pueblo)»
Y creedme, en esa casa no solo HAY cosas que hacer, y no pocas. Y aparte con poquísimo margen de mejora puesto que esta muy mal estructurada y repartida. Y es una casa vieja de pueblo, que NO PASA NADA, por algo se empieza, pero es que literal lleva desde que la conozco criticando como los demás organizan sus casas o el que tienen o dejan de tener.
Lo siguiente fue contarnos ilusionados que iba a graduarse «de lo mio». No entraré en demasiado detalles pero decir que tengo una carrera universitaria cuya formación ha requerido años de prácticas presenciales y según ella iba a graduarse en menos de un año, online, y pudiendo hacer cada examen cuantas veces quisiera. ¡Y plaza fija asegurada nada más terminar!
Podréis pensar «será desconocimiento». No, Desconocimiento no. Yo misma le había explicado absolutamente TODO tratando de ayudarla porque quería mejorar laboralmente. Le motive a que se formara tooodo lo que tiene que formarse solo para poder acceder a estudiar lo que estudié yo.
Pues se gasto un pastizal en un curso y material (financió hasta un portatil), para «graduarse» sin estudios ni prueba de acceso como algo que requiere si o si una carrera universitaria, y en tiempo record. A la semana lo largó.
¿Y qué pasa con mi suegra? Pues mi suegra según las malas lenguas es lo peor. Siempre aprovecha cualquier escusa para ponerla a parir no, lo siguiente. Pero si se trata de recibir dinero o favores ahi, ahi la primera. Y no pongo ejemplos porque podría pegarme una vida entera relatandoos cosas. Si es que la crítico porque sabiendo que llegan justos a fin de mes al final le denegaran el préstamo de un dinero que iba a dales, porque en su momento, cuándo yo aun apenas entraba en escena (porque actualmente no lo hubiera aceptado y ese dinero, que no fue mucho, es la única ayuda que ha recibido mi marido de su parte, porque al otro le hace de todo), también lo hizo con mi marido.
Y luego en general os podría contar muchísimas más cosas. Siempre que se refiere a los demás es criticando cosas que ella afirma, hacer mejor, aunque no sea así. Es bastante caradura con los favores y ofrecimientos ajenos. Si algo es en su beneficio corriendo, si no rápidamente echa los balones fuera. Ni media vergüenza en pedir que le organice celebraciones cuando conmigo ni medio detalle. Llegar a sugerir que le demos algo mio, después de criticar lo que tengo o dejo de tener, o sugerir regalos caros.
Empecé a hacer algo que me estaba costando muchísimo y en lo que he avanzado de forma increíble pues siempre me pregunta, pero dirigiendo su pregunta a si sigo o a si lo he abandonado.
Hace tiempo, cuando estabamos ahorrando para la entrada, mi marido dijo en broma que iba a comprarme algo que sabe que no me gusta. Pues coge y suelta el señor opinologo «cómo vas a comprar eso si no tienes ni para tabaco». Nosotros siempre ibamos justos para caprichos porque en menos de un año ahorramos casi toda la entrada para la que hoy es nuestra casa, y lo que decía mi marido costaba literal 5€. Y si sabian que ibamos juntos no era porque fueramos unos cara duras que se aprovecharan de ellos. Era porque nos quitabamos de caprichos para ahorrar pero en casa jamás ha faltado de nada, gracias a Dios.
En fin. Yo al principio quise tener una buena relación pero estoy muy cansada. Tanto que me cuesta muchísimo alegrarme de lo que les va bien. Y no quiero sentirme mala persona. Me siento mala por hablar así. Pero no os podeis ni imaginar todo lo que he tragado.
Obviamente mi marido me apoya pero claro, y dice las cosas, no puede interceder ante las decisiones de su hermano, que para eso es un adulto.
