Chooooooooooochosssssssssss el verano está aquí a la vuelta de la esquina y yo ya estoy con las palpitaciones cada vez que paso por delante de un escaparate moda veraniega. Pero no por la celulitis, ni por las lorzas, que a esas ya las tengo yo bautizadas y paseadas… es por mi fofitoto!
¿Podemos hablar de una vez de las que tenemos el Monte de Venus que parece que llevamos un bocadillo de lomo ahí metido? Porque mira de verdad lo mío no es un monte es la Sierra de Gredos entera instalada en mi entrepierna!
A ver cómo os lo explico para que me entendáis: da igual que coma lechuga un mes o que me hinche a torreznos en las fiestas de mi pueblo, esa montaña de felicidad no se mueve de ahí. Es patrimonio de la humanidad. He llegado a pesar 55kg y seguía teniendo el chocho como una bolsa de kikos.
Los leggings del Decathlon: Me los pongo y zas!, la pezuña de camello marcando territorio. Parece que llevo un monedero con cambio de cinco euros ahí debajo.
Los pantalones de lino: Esos fresquitos y elegantes JAJAJAJA mentira cochina! Me hacen un efecto paquete que parece que me he puesto el pañal de un niño chico. Voy por la calle y siento que el potorro va saludando a la gente. No es la primera vez que noto miradas directas a la zona.
Y lo de la playa ya es para que me den una subvención. Me paso el día tirando del bañador para abajo, peleándome con la licra, porque siento que todo el mundo me está mirando el bulto. He llegado a buscar en Google si se puede hacer una liposucción de chirla. Mi novio que el pobre es más bueno que el pan dice que le encanta. Que es mullidito y gustosón
¡Que vivan los chochos con relleno, pero dadme un poquito de consuelo!
