Si hace unos años me hubieran dicho que iba a tener un armario lleno de básicos de calidad, que me duran años, que combinan con todo y que además me quedan bien, me habría reído. Porque tener una talla grande y encontrar ropa que cumpla con eso… no siempre ha sido fácil.
Peeeeero por fin puedo decir, con 36 años, que tengo un armario que por fin siento “mío” y todo gracias a una marca que me ha acompañado durante años: Ulla Popken.
La descubrí por recomendación de otra compañera de WeLoverSize, en un momento en el que estaba harta de comprar ropa que me duraba dos lavados, con cortes mal hechos y tejidos que daban más calor que abrigo. Al principio pensé que sería una tienda más de “gordas” que me haría sentir como si llevara una bata de estar por casa, pero nada más lejos.
La primera vez que pedí algo fue un vaquero y una camisa blanca y lo primero que pensé cuando me los probé fue: “¿Así debería quedarme la ropa todo el rato?”. Desde entonces se ha convertido en mi marca de cabecera. Prenda a prenda, he ido construyendo un fondo de armario que no solo me queda bien, sino que me hace sentir bien.
Mis básicos que nunca fallan
Tengo camisetas que no se deforman, vaqueros que no aprietan donde no deben (son los mejores vaqueros del mundo, palabrita), camisas con buen corte, y leggings que siguen siendo negros después de mil lavados. Todo con esa mezcla perfecta de comodidad + calidad + diseño que tanto cuesta encontrar en tallas grandes.
Y lo mejor es que son prendas atemporales. Puedo ponerme una blusa de hace tres años y sigue estando como nueva. No sigo las tendencias locas de temporada y eso es precisamente lo que me gusta de Ulla Popken: su ropa no caduca ni pasa de moda.
Las chicas no plus size del curro también quieren lo que llevo
Esto me ha pasado más de una vez y siempre me hace sonreír. Estoy en el trabajo, llevo una blusa negra de gasita con caída y pedrería, bien cortada, de esas que estilizan un montón… y se me acerca alguna compañera a preguntarme: “¿De dónde es eso? Me encanta”. Y claro, yo con mi cara de orgullo respondo: “De Ulla Popken”.
Lo más divertido es que la mayoría de las veces son chicas que usan una talla 38 o 40 y flipan cuando les digo que la marca es de tallas grandes porque no parece “ropa de talla grande”. Parece ropa normal. Como debería ser todo.
Bodas, bautizos y eventos… resueltos
Este año he tenido tres bodas, dos bautizos y un par de cenas de esas que te hacen pensar: “¿Y ahora qué me pongo?”. Pues bien, Ulla Popken me ha salvado la vida con sus vestidos de eventos. De verdad, si estás buscando vestidos bonitos o trajes, elegantes, con tejidos buenos y que no parezcan disfraces, ahí tienes que mirar.
He encontrado vestidos que abrazan el cuerpo, no lo aplastan. Que tienen escotes bonitos, mangas con vuelo, espaldas cuidadas… Y además, con tallaje real. No esa talla 48 que en realidad es una 42 de la vida.
Bañadores que sientan como un guante
Si hay una sección que me apasiona de la tienda, os digo desde ya que los bañadores y bikinis de Ulla Popken son una fantasía. Sujetan, recogen, y encima son bonitos. Tienen estilo, tienen diseño y te hacen sentir bien en la piscina o en la playa. Aguantan sal, cloro y lavados, estoy fascinada con ellos porque me duran muchísimo.
Y en invierno… ¡benditas botas!
No puedo terminar este texto sin hablar de las botas de caña ancha. Durante años tuve que conformarme con botines porque spoiler: las botas no me cerraban la pierna. Hasta que descubrí que Ulla Popken tiene modelos pensados para piernas con volumen. Cómodas, con estilo, y que duran. Las tengo desde hace tres inviernos y ahí siguen, al pie del cañón (nunca mejor dicho).
Así que sí, si me preguntáis qué marca recomiendo con los ojos cerrados, la respuesta es clara: Ulla Popken. Por su calidad, su compromiso con los cuerpos de talla grande y por ser una de las pocas marcas que nos lo pone fácil de verdad.
Chicas, eso no tiene precio!!!




