Si algo tiene el cine es poder de convicción. Una película entretiene, emociona, aterroriza… pero sobre todo, en según qué etapas de la vida, hace mella como la mejor de las lecciones. Quizás por este motivo las que crecimos en los 90 lo hicimos buscando ese loco amor de adolescencia que tantas veces nos quiso vender Hollywood.

Nos hartamos a soñar una y otra vez con ese chico guapísimo que estuviera por nosotras aunque le diésemos calabazas. Ese chaval que incluso se traería a toda la banda del instituto solo por declararnos su amor, nosotras entonces caeríamos en sus brazos y le besaríamos mientras nuestros compañeros aplaudían emocionados. Podría ser así o de otras mil maneras cursis posibles, pero lo evidente era que todas queríamos un romance de película, y no de una cualquiera.

Nos conformábamos con un Freddie Prince Jr siempre impecable, o con un rebelde Heath Ledger que nos demostrase que se puede ser dulce con un aspecto de lo más rudo. Veíamos en bucle las escenas que más nos gustaban, desgastábamos los VHS del videoclub cada fin de semana. Lo importante entonces era soñar despiertas y ya de paso cruzar los dedos porque los sueños se hicieran realidad.

¿Y en qué películas basábamos nuestras ensoñaciones? En maravillas del séptimo arte como estas…

Alguien como tú

Él era Freddie, nuestro amadísimo Freddie Prince Jr, y ella Rachael Leight Cook, la típica estudiante de secundaria de la que todo el mundo pasaba. Molaba demasiado la tremenda personalidad de la prota, que aún viendo el percal y teniendo a todo el instituto a sus pies, supo conquistar al guapo de la clase con su personalidad. Nos querían enseñar que la belleza está en el interior, pero lo primero que hicieron fue darle un lavadito de imagen a Rachael, así que fue un sí pero no que a pesar de todo no volvió locas.

Nunca me han besado

Peliculón donde los haya y en el que muchas nos sentimos completamente identificadas. Drew Barrymore era entonces una joven que ya había dejado el instituto hacía años y que debía volver para realizar una investigación periodística. Ella, que había pasado los peores años de su vida en la adolescencia, se venía arriba para convertirse en la más molona de la clase. Una historia de lo más creepy ya que no conquistaba precisamente a un compañero, sino que fue el guapísimo Michael Vartan, su profe, el que se enamoraba perdidamente de ella. No olvidaremos jamás esa escena del beso, en medio del campo de baseball. No hay nada más surrealista y bonito a la vez.

10 razones para odiarte

Era la película entre las películas. No había adolescente que no amase con locura este film de amor, desamor, celos, más amor… Macarras, chicas populares, chicos nuevos en el insti, es que lo tenía absolutamente todo. Y si tenemos que destacar algo, sin duda es al genialérrimo Heath Ledger conquistándonos a todas con su sonrisa y su melena. Además, tenía una banda sonora de lo mejor de la época, así que desperdicio no había en ninguna parte.

Espera al último baile

Julia Stiles pasó de enrollarse con Ledger a darlo todo en la pista de baile en este peliculón que a nadie dejaba indiferente. Hablaba de romances y de relaciones que por aquel entonces, por sorprendente que parezca, no estaban todavía normalizadas. Era como súper escandaloso que el amor surgiera entre dos personas con distinto color de piel. Todavía no tengo muy claro si aquello fue positivo o un pelín racista, pero la trama del baile y de luchar por tus sueños molaba demasiado.

Romeo + Julieta

Estábamos enamoradas de Leonardo Di Caprio, eso era obvio y lógico. Y entonces Baz Luhrmann decide sacarse de la manga su propia versión del clásico de Shakespeare con nuestro crush y Claire Danes como protagonistas. Ver esta versión de Romeo y Julieta no estaba permitido para todas las edades, pero al final poco a poco fuimos cayendo y descubriendo un cine que a muchas nos embelesó por completo. Puede que no entendiéramos ni la mitad, pero al menos poníamos de nuestra parte, que no era poco.

El ritmo del éxito

Probablemente no es esta la película más conocida de este listado, pero merece especial mención. Su trama estaba ambientada en el Royal Ballet de Nueva York, un grupo de estudiantes de primer año, sus líos y amoríos y todos sus quebraderos de cabeza por el miedo a ser expulsados de la escuela. Para las que amábamos el ballet y las historias de amor, era una combinación perfecta. Además, la peli cuenta con unas coreos increíbles que mezclan clásico y funky a las mil maravillas.

Dirty Dancing y Grease

Vale, quizás no eran películas muy de esta época, pero ambas nos marcaron a todas las adolescentes de aquel entonces, o por lo menos a casi todas. Personalmente soy mucho más de Patrick que de Travolta pero también es verdad que la bso de Grease ha marcado mi vida y lo sigue haciendo. Ojalá yo arrinconada en esa esquina y un Swayze ultra macarra y guapísimo viniendo a buscarme para echarnos unos bailes (o lo que surgiese, vaya).

Por siempre jamás

Necesito cerrar este ranking con la que fue mi película preferida durante mi edad del pavo (y puedo decir que hasta no hace mucho). Drew Barrymore – again – junto a Dougray Scott llevando a la gran pantalla una versión preciosa del clásico ‘Cenicienta’. Si es que hasta la madrastra era la fantástica Anjelica Houston. Incluían en la trama a la figura de Leonardo Da Vinci y el vestuario no podía ser más maravilloso. La recomiendo siempre si es que alguien no la ha visto todavía.

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