La semana pasada se montaba un San Dios con el tema de la palabra “mariconez”. Por una canción de Mecano que tenían que cantar dos concursantes de OT. Si no sabéis de que os hablo (barriendo pa´casa) os dejo por aquí el vídeo de mi amada Perra de Satán que es muy clarificador al respecto.


La cuestión es que últimamente existe más sensibilización con todo (y falta hacía, desde mi humilde opinión) pero con la sensibilización han salido como setas las hordas de “reventaditos” u “ofendiditos”, que básicamente son aquellos que sin saber cómo hacer la O con un canuto se ponen a opinar y se meten en un jardín del cual luego es muy difícil salir. Y en este sentido os dejo una reflexión (que no es mía pero que me ENCANTA) con la que me siento profundamente identificada:

 “Por un lado tenemos LOS QUE SE OFENDEN POR HOMOFOBIA EN DIFERIDO. Los que no se ofenden pero les parece que mariconez a lo mejor no queda muy bien y la canción ha envejecido regulero. Luego está otro grupo que son LOS QUE SE OFENDEN PORQUE OTROS SE OFENDEN Y LES LLAMAN CENSORES Y UN PELIGRO PARA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN. Pero es que, que yo opine que algo tuyo no me gusta TAMBIÉN ES LIBERTAD DE EXPRESIÓN, no es censura. Luego están LOS QUE SE OFENDEN CON LOS QUE SE OFENDEN, porque ellos se han ofendido y les llaman retrógrados, reaccionarios y pollas viejas y, también están los que NO OPINAN”

Como ya he dicho hasta la saciedad: los haters y sus tipos (hazte con todos, Pokémon)

 

En esta tónica habitual de noticias sobre palabras machistas, feministas, igualdad, libertad de expresión y demás, Bob Pop en el vídeo anterior (LateMotiv), analizando la polémica con la palabreja “mariconez”, ha dicho verdades como templos. Ha terminado el speech y me he levantado en mi salón para aplaudirle, no os digo más:

 

“La causa es buena, está muy bien luchar contra la homofobia desde cualquier sitio pero a lo mejor, sólo a lo mejor, el problema está en que estamos eligiendo mal a nuestros símbolos, nuestros referentes, los signos, los representantes. Estamos recurriendo a una muchacha millenial dentro de un talent show para luchar contra la homofobia. Estamos usando a Mecano como un referente de la integridad de la obra artística. Estamos eligiendo regular…Elegimos bien las causas pero elegimos mal los representantes. Incluso elegimos mal a los enemigos. ¿Estamos eligiendo bien las causas? Sí pero estamos defendiendo la libertad de expresión a través de un rapero botarate. Estamos defendiendo el feminismo a través de concursantes de GH. La lucha contra la homofobia a través de cantantes de karaoke. El debate intelectual con twitteros… y a lo mejor el problema es que HAY DEMASIADOS INFLUENCERS Y MUY POCOS REFERENTES

 

Y es que no puede tener más razón. Cuando estudiaba la carrera y hablábamos de todos estos derechos: igualdad, libertad de expresión… mis profesores siempre repetían un mantra “mi libertad acaba donde empieza la tuya” y es una línea jodidamente difusa. Porque todos, sin excepción, somos subjetivos. ¡Ah! ¿No? ¿Es lo mismo que tu mejor amiga te llame idiota a que te lo llame un desconocido por la calle? ¿Ofende igual que te diga tu madre “niña, cállate ya anda…” a que te lo diga tu prima la de Teruel que sólo ves una vez al año?

Estoy totalmente de acuerdo: cualquier momento y cualquier persona son perfectamente válidos para defender una causa, por muy grande o pequeña que sea pero igual el problema es a quién elegimos como líder, como referente. Quién es la cabeza visible de una marcha, que se prevé larga y dura. Porque igual una imagen pública (como un youtuber, un ídolo en ciernes o una concursante de un reality que sufre bullying o es blanco de comentarios machistas) no son quienes deben hacer suya la causa.

Ahora me lloverán piedras y me diréis que “quién eres tu para decidir quien ha de ser el líder de nada” y oye, tendréis razón porque precisamente eso, es la libertad de expresión con la que tanto se nos llena la boca.