Esta semana he cumplido uno de mis sueños, además ha resultado suceder casi de manera inesperada, por lo que se podría decir que sorpresa+anhelo es igual a uno de los momentazos de mi vida.

Repasaba los stories de Instagram como una noche más cuando entré de lleno en el perfil de mi adorada Beta Coqueta. ‘¡Primeras fechas para la gira de Un cuento perfecto!‘, informaba a bombo y platillo. Me paré un segundo a curiosear segura, por supuesto, de que mi ciudad no estaría entre las elegidas (al menos por ahora), y para mi satisfacción apoteósica, ahí estaba. Fue como si el destino me enviase una señal y me golpease con ella por pringada.

Dos días estuve nerviosa perdida imaginándome ese breve momento de encontrarme con una de mis autoras preferidas. Hice balance de lo mucho que me han dado sus historias, sobre todo de lo mucho que me han salvado en ciertas etapas en las que solo necesitas escapar de todo. No había manera de agradecerle tanto en tan poco tiempo, así que me centré en hacer cola en la librería para al menos regalarle una de mis mejores sonrisas.

Fue increíble ver la movilización de tantísima gente en una ciudad tan pequeña. Las decenas y decenas de personas que esperamos felices la llegada de Elísabet y que aplaudimos su entrada triunfal por la puerta de la librería. Esta chica mueve masas, ha conseguido enamorar a medio planeta. Pero valorando su trayectoria rápidamente me doy cuenta de que nos ha ganado no por uno o dos detalles, sino por un millón de motivos.

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Porque en sus páginas somos una más

Sus historias son aquellas que bien podrían sucedernos a cualquiera, o al menos así nos gustaría a muchas. No son cuentos imposibles o fantasías que se escapan a nuestra realidad. Son mundos como el tuyo y como el mío, con sus cosas bonitas y las que no lo son tanto. Quizás por eso encariñarse con cada personaje, con cada trama, es sumamente sencillo. Hacía falta que alguien como Elísabet Benavent llegase para decirnos ‘¡ey, tu vida también merece ser contada!

Porque consigue que empaticemos hasta con el más complicado de los personajes

No todo puede ser perfección en este mundo, así que en sus múltiples novelas siempre podremos dar con ese personaje que nos repugne un poquito. Lo mejor de todo es que a pesar de ese detalle muy probablemente Elísabet conseguirá que terminemos amándolo como a todos los demás. En mi caso Sofía fue esa chica a la que podía haber odiado para siempre pero terminé guardando en un rinconcito de mi corazón.

Porque leyendo sus libros es imposible no imaginar la película perfecta

Beta Coqueta tiene el don de describir cada espacio, a cada persona, cada instante con una agilidad extraordinaria. Leer un capítulo e imaginar en tu cabeza cómo sería esa escena en una película es prácticamente obligado, casi automático. Piensas en los protagonistas, en esos barrios tan conocidos, o en esa cafetería pequeñita tan acogedora. Recreas en un segundo todo el mundo de Benavent en tu pensamiento. Es como magia y solo ella lo consigue con sus palabras.

Porque ella misma desprende muy buen rollo

Escucharla hablar en una de sus presentaciones o seguirla en redes sociales es más que suficiente para darnos cuenta de que su reconocimiento no es mera casualidad. Toda ella es la definición del buen-rollismo y de la empatía. Llega a sus seguidores con esa risa que tanto la caracteriza y nos deja claro que ella misma no es un personaje más. Es sencilla, sincera… En resumen, es esa mujer que todas querríamos a nuestro lado como amiga.

Porque cuida de sus lectores como pocos autores hoy en día

No hubiera sido difícil que el éxito cambiase radicalmente a nuestra Beta Coqueta, pero por suerte ella ha sabido mantener los pies en suelo y nos ha demostrado, una vez más, que saborear los triunfos es mejor arropada por los de siempre. Fue una pasada verla emocionada recorriendo los escenarios donde se daría vida a la serie de Valeria, o el que nos regalase noticias importantísimas para su carrera casi a tiempo real. Ha sabido crear todo un universo a un alrededor y ahora mismo está más vivo que nunca.

Mi Instagram: @albadelimon

Fotografía de portada