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Hoy una amiga de Teatro ha descubierto que está embarazada (Yo he descubierto que me gusta más el yogurt de queso new york que el de frutas del bosque) y me ha hecho replantearme mi lugar en la vida. Porque a veces llegas a una edad en la que todos los temas que giran en torno a ti son vestidos de boda o biberones. Da igual lo lejos que corras, es como ser una runner pasiva, ellos llegan a ti.
Alguna vez me he planteado lo de tener hijos, ver cómo crecen, vestirlos de beige y azul marino o beige y granate en su defecto… Me encantaría tener un hijo pelirrojo para llamarlo Teo. O Dorito.

Pero claro, los hijos comen, y necesitan pañales, y atenciones continuas. Y yo vivo en rojo en la visa sólo por comprarme unas sombras de ojos en KIKO. ¿De dónde sale el dinero y por qué está tan mal repartido? Pensaba que la universidad te daba una serie de garantías, pero no baby, acabaré usando los títulos universitarios para taparme del frío en el cajero y prostituirme para poder pagar algún día un máster que me llevará de nuevo a la prostitución. Éste mes he ahorrado 50 euros y no sé por qué no he salido en la revista Forbes, porque para mí ha sido todo un logro, sobre todo teniendo en cuanta que tengo 3 bodas este verano.

La gente se casa y engendra y tú preocupada porque no sabes si irte a Tailandia o a Marruecos, tomar macarrones con tomate o sin tomate, o cambiar el nórdico de invierno por el de verano, (esas son las decisiones que te hacen sentir viva). Porque llegada a cierta edad lo importante en la vida es ver quién se sienta en el Deluxe. No sé vosotras pero yo durante el invierno mi estado de ánimo es siempre o cansada o con hambre. A veces tengo miedo de que me encuentren muerta rodeada de envoltorios de kinder bueno y con sobredosis por esnifar parmesano. Estoy en esa etapa de la vida donde la felicidad no es salir de fiesta, sino tener tiempo para dormir.

Y no tengo tiempo para nada. Necesitaría siete vidas para poder leer toda la publicidad que me llega al spam cada día, como para organizar una boda. Además para una boda necesito a un maromo y cuando el amor llama a mi puerta debo estar zorreando con cualquiera, porque nunca me encuentra.

También me conozco y sé que cambio de parecer y de inseguridad como de bragas. Mi ilusión de pequeña era ser cantante de orquesta y ahora canto en la ducha, sintiendo como se desvanece poco a poco mi sueño de ganar el Grammy latino. Quería ser rica y tener un caballo al que le pondría de nombre Sarah Jessica Parker, pero ahora no quiero ni peces de colores. Y aunque me gustan los niños o las bodas, no tengo ni el tiempo, ni el dinero, ni al hombre, y muy probablemente ni las ganas. Y chicas, yo me entrego a las cosas en coño y alma.

Lo importante es conocerse a una misma y vivir feliz y fiel a lo que una siente. Como ahora mismo que tenía hambre y me acabo de beber un vaso de leche de soja con Nesquik y una alita de pollo. No dejéis de luchar por vuestros sueños. La vida es maravillosa.

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@LuciaLodermann
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