Si yo me hubiera casado en la época de nuestros abuelos sería la peor esposa del mundo. No se me da bien coser, odio cocinar y lo de estar supeditada a los deseos de un hombre me parece de lo más arcaico del mundo. Pero claro, yo me he criado en una casa en la que mi padre cocinaba, planchaba, recogía, ponía lavadoras, limpiaba el polvo…, así que pensar en que tengo que esperar a mi maridito en casa con la cena caliente y mi mejor cara es algo que se me antoja muy antiguo y muy muy lejano…

Pero lo que ahora nos parece una aberración, hace no tantos años era la norma, la mujer a casa a cuidar a los niños y a limpiar y el hombre a trabajar y a traer dinero para mantener a la familia. Qué sería de nosotras ahora si las cosas siguieran siendo como antes, si tuviéramos que ser la perfecta esposa para que nuestro marido fuera feliz y tuviera (¡ojo cuidado!) la esposa que él siempre soñó…

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  1. Ten lista la cena. Planea con tiempo una deliciosa cena para su llegada. Claro que si, en eso estoy yo pensando cuando llego a casa después de 9 horas en el curro, en hacerle la cena a él, y en prepararme el tupper para el día siguiente…
  2. Luce hermosa. Descansa 5 minutos antes de su llegada para que te encuentre fresca y reluciente. 9 horas en la oficina, casi 2 horas en el gym, la (deliciosa) cena hecha ¿y encima tengo que estar guapa?, mmmm… bastante que me ducho al volver del gimnasio, esto es lo más hermosa que puedo estar…

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    Ponte sexy para tu maridito…

  3. Sé dulce e interesante. Su aburrido día de trabajo quizá necesite mejorar, tú debes hacer todo lo posible por hacerlo. Una de tus obligaciones es distraerlo. Le voy a contratar Netflix para que se distraiga, o quizá mejor hablamos de nuestros respectivos, y aburridos, días de trabajo, no sé…
  4. Arregla tu casa. Debe lucir impecable. A ver, salir de trabajar, ir al gym, llegar a casa, ducharme, hacerle la cena y limpiar. Va a ser que no, que aquí somos dos y hay que hacer trabajo en equipo… 131628_story__meaghan-trainordear-future-husband
  5. Hazlo sentir en el paraíso. Ojo aquí: Durante los meses más fríos del año debes preparar la chimenea antes de su llegada. Tu marido sentirá que ha llegado a un paraíso de descanso y orden, esto te levantará el ánimo a ti también. Después de todo, cuidar de su comodidad te brindará una enorme satisfacción personal. Todas sabemos que no podemos ser felices sin un hombre a nuestro lado, y tratarle como si fuéramos su madre nos va a brindar una felicidad absoluta… Y anda que si tuviera yo chimenea en mi casa iba a estar haciéndole la cena…
  6. Prepara a los niños. Cepíllales el cabello, lava sus manos y cambiales la ropa en caso de ser necesario. Son sus pequeños tesoros y él los querrá ver relucientes. Porque claro, a la hora de criarles y educarles, son mis hijos, pero a la hora de lucirlos como un tesoro, son suyos…

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    Esposas perfectas con niños perfectos…

  7. Minimiza el ruido. A la hora de su llegada apaga lavadora, secadora y aspiradora e intenta que los niños estén callados. Y mejor cállate tú también, que también molestas… Tú a la cocina y a fregar…
  8. Procura verte feliz. Regálale una gran sonrisa y muestra sinceridad en tu deseo de complacerlo. Tu felicidad es la recompensa por su esfuerzo diario. Vamos a ver, no sólo tú no puedes tener un mal día (y si lo tienes da igual porque le tienes que abrir la puerta con una sonrisa de oreja a oreja y calladita), sino que encima tu felicidad es de él. Todo en orden.
  9. Escúchalo. Déjalo hablar antes, recuerda que sus temas son más importantes que los tuyos. Ajá, si, claro, mi vida como mujer no vale una mierda, sígueme contando qué tal tu trabajo mientras te masajeo los pies…

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    Estas cosas son el origen del término Mansplaining fijo…

  10. Ponte en sus zapatos. No te quejes si llega tarde, si va a divertirse sin ti o si no llega en toda la noche. Trata te entender su mundo de compromisos. Perdona que te lo diga, pero si tu marido no llega en toda la noche a casa porque está de juerga y no te ha avisado es porque probablemente te los esté poniendo bien puestos.
  11. ¡No te quejes! No lo satures con problemas insignificantes. ¿Te ha quedado claro ya que tu vida no importa una mierda comparada con la suya?, luego no te quejes si te levanta la voz o te suelta una bofetada por interrumpirle…

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    Tú no te quejes. Sólo él puede…

  12. ¡Extra! Hazlo sentir a sus anchas. Deja que se acomode en un sillón, ten una bebida caliente lista para él, arregla su almohada y ofrece quitarle sus zapatos. Vengahastaluego, si me tengo que casar con un hombre que no es capaz de cambiarse él mismo los zapatos, apaga y vámonos.

Está claro que nunca seré la esposa que mi marido soñó, pero si seré la mujer que yo sueño con ser. Alguien cuya felicidad no depende de nadie más que de mi misma, alguien que elija a su pareja por lo que nos aportamos mutuamente y no sólo por lo que yo que yo le pueda aportar servir a él. Tal vez cuando exista una guía del esposo perfecto que les enseñe a bajar la tapa del wc, a aprender que la ropa sucia no se transporta sola al cesto y a no utilizar 4 ollas y 3 sartenes para hacer la comida, yo me plantee estar reluciente y tener la cena hecha para cuando mi maridito vuelva a casa del trabajo. Eso sí, los zapatos se los puede cambiar él solito…