Vamos a partir de la base de que todos hemos sido morosos alguna vez. Esa comida a la que no podías decir que no pero que te pillaba pobre como una rata y en la que te pediste lo más barato insistiendo en ‘Cada uno se paga lo suyo’, esa despedida de soltera en la que racaneaste el sitio de la cena, el spa, las copas y hasta el desayuno porque no te daba para pagar despedida + vestido + boda, o qué coño, aquella vez que te hiciste la remolona para ver si colaba no pagar tú la ronda. Sin embargo, hay personas que son morosas convencidas, tienen el arte de la morosidad estudiado al milímetro, no se les pasa ni una. Pero ay amigos, os hemos cazado, se acabó estar invitando a tus amigos a todo, #morosidadcero ya!

El ‘Paga tú esta ronda, que yo pago la siguiente’, pero que nunca paga. Sois 5, sabe que no os vais a tomar más de 4 rondas y él está en el baño / hablando por el móvil / desaparecido en combate cada vez que hay que pagar una. Cuando después de la 4ª ronda os vais del bar comentará ‘Vaya, al final no he pagado ninguna, la próxima vez pago yo!’. Sabes que nunca lo hará…

El ‘Hoy no llevo suelto, anda, págame la caña…’. Págame la caña, págame la caña, con todo lo que le has pagado en los últimos años tendrías ya para la universidad de tu primer hijo. La próxima vez que saque el billete de 50€ para empezar la excusa del ‘no llevo suelto’ arráncaselo de las manos. Por las molestias. En este apartado entra también el ‘No tengo nada de efectivo, sólo llevo tarjeta, anda, págame la caña…’.

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La que va a acabar pobre soy yo como te siga invitando a rondas…

El ‘Préstame dinero que mañana te hago una transferencia’. El día que se decida a saldar sus deudas se quedará en números rojos.

El ‘Parece que toca pagar, qué casualidad, justo ahora que tengo que ir al baño…’. Para cuando traen la cuenta, contáis con los que sois, dividís, et voilà, otra vez que se queda sin pagar él. Encima lo querrá salvar con un ‘¿Pero cómo no habéis contado conmigo…?’.

El ‘Uy, ahora mismo no encuentro la cartera, paga tú que ahora te lo doy’. Incompatible con el ‘Pagamos cada uno una ronda’, entre el que ni siquiera se ofrece y el que tarda 10 minutos en encontrar la cartera, más les vale irse remangando para ponerse a fregar los platos…

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No es que no encuentres la cartera, es que no tienes intención alguna de sacarla…

El ‘No quiero postre, gracias’. A nadie le amarga un dulce, pero a éste no le amargan el brownie, el cheesecake, la tarta de manzana y el helado de chocolate que habéis pedido los demás y de los que pica un poco con la excusa del ‘¿Te puedo probar un poco?’, pero de los que se ahorra los 5€ que cuesta porque a la hora de pagar insiste en ‘Bueno, cada uno paga lo suyo, que yo no he pedido postre…’.

El ‘Pagamos a pachas, no? (que he visto un chuletón de 30€ que no quiero pagar entero…)’. No vamos a negar que de esta situación nos hemos aprovechado todos alguna vez, pero este tipo de moroso lo hace constantemente. Si se paga a pachas, el plato más caro, que está que se muere de hambre, pero si cada uno paga lo suyo, una ensaladita y una cerveza pequeña, que hoy justo ha comido mucho y aún está lleno… (luego para el kebab de las 4.00 de la mañana no racanea porque se muere de hambre y está borracho…).

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Pagamos a pachas, ¿no?, pues traéme otra copa!

El Rata. Aquí, ni comillas ni hostias, es un rata en toda regla. Racanea en los regalos de cumpleaños (‘¿Cómo que 15€ por cabeza?, ponemos 10 como toda la vida’), nunca en la vida ha invitado a nadie a nada, siempre es el último en sacar la cartera (cuando la lleva) y lo de poner bote en un viaje es algo que no es capaz de concebir..

Seguro que todos habéis reconocido a algún amigo entre ellos, o incluso os habéis visto a vosotros mismos en vuestros momentos más rácanos. #morosidadcero ya! Venga a ser un poco generoso hombre, que esa ronda que te toca pagar hoy no te a quitar de pobre!