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El body-shaming y la censura a la youtuber Inés Jimm

Estamos en pleno 2018 pero la sociedad sigue sexualizando el cuerpo femenino hasta límites insospechados. Somos víctimas del machismo, que en redes sociales se expresa en forma de censura. El desnudo de la mujer asusta e Instagram reacciona borrando, bloqueando y denunciando a los perfiles que lo abanderan. Nosotras mismas hemos sido víctimas de dicha censura… Si un cuerpo desnudo asusta, imaginaos uno gordo.

Como ya sabéis, el body-shaming no es sólo cosa de gordos, y sino que se lo digan a Inés Jimm. Inés hace vídeos para Youtube y comparte fotografías artísticas, sesiones de modelaje y sus ilustraciones en Instagram, pero lo que más llama la atención a algunos es que ha adelgazado unos cuantos kilos en las últimas semanas. Insultos como “anoréxica” o “te hace falta un buen cocido” son habituales cuando sube una fotografía en la que se aprecia carne. Ante esta situación tan desagradable, se ha visto en la necesidad de explicar el motivo de su pérdida de peso: la ansiedad.

Inés se esfuerza por desestigmatizar los problemas mentales y fomentar el feminismo en la gente joven que la sigue, pero en esta lucha se ha encontrado un enemigo más grande: Youtube.

Hace un par de días subió un Haul de ropa de baño, que viene a ser un vídeo enseñando bikinis y bañadores normal, corriente y moliente. Aun así, la plataforma de Youtube ha considerado que es un vídeo no apto para menores de 18 años.

Si nos paramos a leer las normas de Youtube nos encontramos con que no aceptan contenido sexual, dañino o peligroso, incitación al odio, violencia, acoso y spam. ¿Qué es lo que incumple un vídeo de bañadores en el que no se ve absolutamente nada? ¿Por qué censuras el cuerpo de una mujer en bikini pero el culo de C. Tangana está en tendencias?

Podría poner cientos de ejemplos de cuentas de Instagram en las que se incita al acoso o vídeos de Youtube repletos de machismo, homofobia, racismo o maltrato animal, pero ojo cuidado, no enseñes tu vientre o tu cachete si eres mujer porque podría herir sensibilidades.

Basta ya de sexualizar nuestro cuerpo. Queremos mostrarnos tal y como somos sin que esta sociedad machista nos cuestione, nos señale con el dedo y nos diga que vamos provocando. Queremos tener la libertad de elegir si queremos enseñar un pezón sin que se nos censure, como si estuviese hecho de otro material que el de los hombres. Sólo queremos la tranquilidad de poder decidir sobre nuestra vida sin que otros nos impongan sus creencias sexistas. ¿Es mucho pedir?

Imágenes de portada de las redes de Inés (izquierda del fotógrafo Enzo Iriarte, derecha Twitter de Inés).

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