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El coñazo de dar dos besos cada vez que ves a alguien

Es posible que lo que voy a decir os sorprenda, pero es así. Como lo siento: Odio tener que saludar con dos besos a todo el mundo.

Ale! Ya lo he dicho!

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¡Pero es que lo odio! Siempre y aunque no les conozca de nada, aunque me desagrade. Aunque seamos un grupo de 20 y nos acabemos de ver el día anterior o hace una semana…¿por qué tengo que dar besos así porque sí?
Esta costumbre taaaan nuestra, taaaaan española…pero que tanto me disgusta. No es la única, eso es cierto, pero sí es quizá la que más.
Y no es que no lo entienda…que sí! que vale! que es una muestra de cariño y de afecto, pero es que precisamente por eso me niego a tener que brindarle esos detalles tan personales (sí, mis besos) a alguien por quien no profeso ningún tipo de sentimientos o por quien, incluso teniéndolos, no me apetece estar besando todo el tiempo.

– ¡Arisca! – Estaréis pensando…pues no lo sé! «chámalle x…», que dirían en mi tierra, pero el caso es que me parece una costumbre cansina…e insalubre. Tanto preocuparnos hoy en día de no propagar epidemias y nos pasamos ahí la vida besando a unos y otros. Basta ya! #microbiosdignidad.

Y no equivocarse, eh?! Que me gusta besar! Me encanta de hecho…pero cuándo quiero, cómo quiero y dónde quiero

robertdoisneau

Y por supuesto…no a todo el mundo.

NO.

Es que me pongo a pensarlo cada vez que se da una de estas situaciones en las que llegamos a un grupo de personas nuevo…que ya de por sí, incluso no siendo tímida (como es el caso), impone un poco porque una se siente observada…pues tienes que empezar con la ronda de besuqueos a todo el mundo…sí, a los 34 que hay en la sala! Lo cual no hace más que incrementar la sensación de agobio de la situación. Y no te olvides de alguien! Que igual se lo toman como que le has hecho un feo o cualquier otra cosa! Que las personas humanas somos muy dadas a ofendernos así por todo casi todo.

O el momento entrevista de trabajo.

No sé a vosotros, pero yo que llevo una temporada bastante movidita en cuanto a entrevistas de trabajo (ya os contaba hace poco que la vida me ha ido enseñando a base de hostias bien a aprender a lidiar con seres indeseables), y es súper incómodo ese momento en el que tú tiendes la mano para saludar  (como profesional que eres y llegas con la lección aprendida de cómo te han enseñado a comportarte), y el responsable de turno, o la de rrhh o el jefecillo en cuestión se te acerca para darte un par de sonoros besos en las mejillas, porque (y todos lo sabemos) ¡ay lo qué nos gusta un jefecillo campechano! aysshhh. Lejos de relajar la situación, lo único que consigue el susodicho con este comportamiento es empezar un baile cual chiquito-de-la-calzada adelante y atrás que finaliza más o menos antes, eso sí, con tus mejillas coloradas y sudando como un pollo (cerco bajo la sobaquera mediante).

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Fantástico.

Otra situación que me enamora, es cuándo llegas a un sitio y tienes que empezar con la ceremonia besuquil, y resulta que está esa persona ahí que suda tanto, que transpira de todo menos olor a rosas, que tiene la cara llena de granos y que…lo-siento-pero-no-te-rozaría-ni-con-un-palo…y no te quedan más cojones narices (uno de mis propósitos de año nuevo ha sido empezar a hablar con menos tacos) que besar!! EN SERIO???

Y venga! no me vengáis ahora con el cuento de que MENUDA PUTA MALDITA SUPERFICIAL!!! porque esto no se trata de que ciertas personas me agraden más o menos o que discrimine a la gente…en general lo de los dos besos me parece una costumbre estúpida con todo el mundo, pero si además añadimos cualidades tan maravillosas como las mencionadas o similares …la experiencia se puede pasar ya de religiosa. You know what I mean?

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Por no decir que las despedidas se convierten en eternas y, no es por nada, pero las bombas de humo han surgido entre otras cosas para evitar los besos de despedida grupales. Que sí, que también la maldita insistencia con la que todo el mundo se empeña en que te quedes sólo-un-poquito-más, pero en gran parte es por temor al momento despedida con los besos. ¡Ahí! ¡Otra vez! ¡Porque no nos habíamos besado suficiente! Ya. Hace 3 horas. ¬¬

Así que he decidido declararme en huelga de besaludos! Y a partir de ahora saludaré a todos con un holaaaaaaaa general, saludando así con la mano a todo el mundo.
Pondré mi sonrisa de qué-maja-soy (o de rubia, depende del día), y correré rápido a sentarme o a hacer lo que sea para evitar este momento. Y os animo a los que penséis como yo a que hagáis lo propio. Seremos pocos los rebeldes pero iremos plantando la semillita. Y como diría Lucía GH15

«Nadie dijo que fuera fácil»

Lucia OLE TU OLE TU

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