Es la primera vez que cuento esta historia abiertamente porque, como acostumbra a pasar, pensaba que quizás era fruto de mi imaginación y que no debía contarlo. 

Durante años toda mi familia hemos acudido al mismo fisioterapeuta, un amigo de mis padres. Todo iba bien hasta hace un par de años, que fueron las últimas veces que me visité con él, en las que empezó a pasar algo raro. 

Yo iba porque tenía las cervicales hechas polvo y él empezó a contarme que, para destensarlas, tenía que hacer un movimiento con la mano que conecta directamente con los nervios de las cervicales y las destensa. 

Vale, hasta aquí todo bien. El movimiento que yo tenía que hacer era como tocar las castañuelas: traer todos los dedos al centro de la palma de la mano. La segunda o tercera vez que fui a la consulta, notaba que al hacer ese movimiento tocaba alguna parte de su cuerpo pero estando boca abajo no podía ver el qué. Cuando eso pasaba, yo movía el brazo hacia mí y, al cabo de los minutos, él volvía a colocarlo dónde estaba. Empecé a sentirme bastante incómoda porque no quería estar tocándole sus partes sin querer, ya que jamás hubiera pensado que él lo estuviera haciendo a propósito, pero me daba muchísima vergüenza contárselo a alguien por si me estaba emparanoiando. 

Fui a visitarme 3 o 4 veces más y cada vez era más evidente: Cuando movía los dedos, lo que notaba en mis manos eran sus testículos. La última vez, incluso llegué a notar como la tenía dura y eso fue lo que hizo que no volviera por allí.

Al principio no dejaba de pensar que eran paranoias mías pero, joder, una sabe cómo es el tacto de una polla. Lo peor era notar, a mitad del masaje, como realmente era él quien se colocaba de esa forma para que eso pasara, quien buscaba ese roce y que literalmente le tocara los huevos. Nunca decía nada, ni hacía ningún comentario al respecto: Terminaba el masaje, yo me vestía y hasta la próxima. Yo me sentía doblemente incómoda por lo que estaba pasando y por no tener el coraje de decirle nada. Me daba vergüenza por si eran imaginaciones mías y él me tachaba de loca y también miedo de que pudiera hacerme algo…

Desde aquel último día, decidí no volver más a su consulta. Al cabo de las semanas, coincidí con una chica a la que yo le había recomendado ese mismo fisio tiempo atrás y me comentó que había vivido una situación incómoda con él, que le sabía mal contármela pero que había dejado de ir… ¿Adivináis por qué? A ella también le pasó lo mismo. 

Me quedé blanca, le conté mi experiencia y ambas nos quedamos en silencio pensando qué debíamos hacer en una situación así. La realidad, por muy decepcionante que sea, es que no hicimos nada. No supimos qué hacer. ¿Denunciarle? ¿Hablar con él? ¿Contarlo en redes? Era su palabra contra la nuestra, ¿Cómo podíamos demostrarlo? Por desgracia apareció ese miedo común que tenemos muchas mujeres a que no se nos crea cuando interponemos una denuncia. Porque sí, es una realidad que por lo menos yo he vivido en varias ocasiones. Con el tiempo se lo conté a mi padre y su reacción tampoco me ayudó. Al principio se quedó mudo, incluso se ruborizó y me pidió que le contara todo pero después le quitó hierro al asunto pensando que habría sido un malentendido sin importancia. “Son otros tiempos”, pensé yo. Intento no culpar a mis padres por la educación que recibieron en su día porque entiendo que no fue la misma que la mía pero evidentemente eso hizo que no volviera a hablar nunca del tema.

Todavía me da rabia no haber sabido actuar pero es cierto que la incredulidad de lo que está pasando te bloquea. “¿Cómo él me va a hacer algo así?” “¿Y si me rebelo y me hace daño?” me invadía el miedo cuando me planteaba decirle que no me sentía cómoda. Me veía a solas con él en un local privado, sin nadie más oyendo, lejos de cualquier tipo de ayuda, y todas las posibilidades de lo que podía ocurrir se me pasaban por la cabeza y me revolvían el estómago.

No sé si alguna de vosotras habrá vivido algo parecido, espero y deseo que no, al igual que espero no pareceros un fracaso por no haber plantado cara a la situación y haberle pedido explicaciones a ese tío. Todavía sigo sin saber: ¿Eso se hubiera considerado acoso o abuso sexual? ¿Qué podría haber hecho?

Gracias por leerme.