Hace cinco años no podría haber imaginado cómo estaría ahora. Ha sido todo muy rápido y difícil de asimilar.
Acababa de terminar la carrera de Económicas y estaba buscando trabajo. Mientras tanto, seguía con mi ritmo de fiestas de universitaria. Se me daba bien tocar música independiente y había conseguido hacerme un sitio en algunos locales de Madrid.
El día que encontré trabajo, también le encontré a él. Me lo presentaron unos amigos comunes y parecía el típico rockero. Al instante conectamos y esa misma noche ya la pasamos juntos. Resultó ser rockero de noche y profesor de día. Decíamos que los dos teníamos dos realidades y éramos como superhéroes. La duda era cuál era la fachada y cuál la real.
Juntos todo era intenso y parece que teníamos prisa, aunque no había ningún motivo. A los dos meses nos fuimos a vivir juntos y nos prometimos amor eterno. Dos meses después estaba embarazada y seguíamos en una ola de amor. Todo iba rápido y era fácil a la vez. Nos dejábamos llevar.
La maternidad nos estalló en la cara a los dos. Puede que no estuviéramos preparados y al principio nos costara el cambio de vida, pero nos adaptamos y, aunque pareciera un milagro, conseguimos que todo encajara. Incluso yo podía seguir siendo DJ y él, juntándose con su grupo. Claro, mucho menos que antes, pero podíamos mantener lo que habíamos sido y eso nos ayudaba a no perder el norte. Además, juntos seguíamos muy bien.
Cuando nuestro hijo tenía dos años, me quedé embarazada de nuevo. Nos pareció intenso y a la vez precioso; dos hermanos se llevarían poco. Parecíamos un guion de película bonita.
Nada más nacer, la madre de mi chico enfermó y empezó a necesitar ayuda. Me encontré con dos niños pequeños y sin tiempo ni para respirar. En el momento de volver de la baja me entraron todas las dudas. Lo hablamos despacio y decidí cogerme una excedencia. Era lo mejor para la familia.
De nuevo tuvimos que adaptarnos y lo volvimos a hacer rápido y bien. Pero se acabó la DJ y él rockero.
Por suerte, la madre de mi chico mejoró y él empezó a tener más tiempo para estar conmigo y con los niños. Aunque con dos, ni la DJ ni el rockero han podido volver por ahora. Yo podría haberme incorporado al trabajo, pero nos dio tanta pena que tuviera que empezar una escuelita en pleno invierno que decidimos aguantar un poco más.
Han pasado los meses y miro el calendario de cuándo volveré al trabajo, porque lo vamos posponiendo poco a poco. Será pronto, pero mientras tanto soy una ama de casa que habla en el parque con otros padres y que parece imposible que en otra vida fuera DJ.
Quién diría que en menos de cinco años todo ha cambiado tanto.