Siempre he pensado que mi umbral de la sorpresa está muy alto. Cuesta mucho que me escandalice, pero el otro día sucedió. Estaba en Twitter cuando me topé con un pantallazo de un foro de habla inglesa. Era un hilo creado por una chica preocupada por su relación. No os voy a transcribir todo porque no quiero eternizar este post, así que os haré un resumen para que entendáis mi indignación-sorpresa-cabreo-whatever.

La chavala estaba un poco angustiada porque su novio -o marido, ya no recuerdo- habían tenido un bebé hacia poco. Hasta aquí todo bien, ¿quién no se ha agobiado con su primer hijo? Seguí leyendo y ya se me abrieron los ojos como platos. Resulta que su novio-marido-lo-que-sea estaba celoso del niño. Sí, chiquis, como lo leéis. Llegó a casa con ganas de mambo y ella estaba dándole el pecho al bebé, así que el marido con tono de cabreo le soltó “si tanto quieres al bebé, ¿por qué no comes su polla en vez de la mía?”. Yo en ese momento sólo podía pensar “vaya hijo de putero”, pero lo que remató mi estupefacción fue que al final del mensaje la chica preguntaba si tenía razones para ser sensible o si estaba exagerando.

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En ese momento me di cuenta de la cantidad de veces que yo me sentí así con mi ex -por suerte por motivos menos bestias que los de esta chica, pero que también eran desagradables-. Lo mismo le había sucedido a amigas y conocidas. En algún momento u otro, nuestras parejas o ligues habían cometido alguna cagada y nuestra primera reacción era preguntarnos si estábamos siendo demasiado emocionales o exagerando la situación.

Ahora con la perspectiva que me ha dado la edad me he dado cuenta de varias cosas.

En primer lugar, no tiene nada de malo ser sensible.

En segundo lugar, cuando te cabreas porque tu novio-ligue-ex la caga, no estás siendo ‘dramática’, estás siendo realista.

En tercer lugar, a muchos tíos machistas les gusta meternos en la cabeza la creencia de que estamos ‘locas’ para poder seguir actuando como verdaderos gilipollas sin asumir la culpa de sus errores.

En cuarto y último lugar, un tío jamás pide perdón por actuar de forma emocional o por ser exagerado. Dile a un señoro que el fútbol es una mierda o que el feminismo es necesario y verás lo que es el drama.

Por eso quiero dejar clara una cosa a todas las mujeres que alguna vez se han preguntado si estaban exagerando, si estaban siendo demasiado sensibles o si estaban dramatizando la situación: no. Tú no eres emocional, es tu novio el que ha actuado como un gilipollas.

 

Redacción WLS