Mi chat de amigas se llama “Ganchillo para putas”.El nombre no tiene sentido, pero es que nosotras,  lo tenemos aún menos.  Somos unas cuantas trastornadas con pocas cosas en  común a simple vista.  Pero con una muy importante, es que cuando lees a las otras,  sientes que en tu desequilibrio mental no estás sola. Y eso  une mucho. Y también que cuando una propone algo absurdo tipo «¿nos hacemos un tatoo juntas?», las otras gritamos en nuestro desvarío «¡Si, venga pero borrachas, o sino mejor, vámonos a las Vegas, así nos hacemos el tattoo y de paso nos casamos!» y en cinco minutos ya hay una buscando pasaje.

 Así que he decidido que el mundo las debe de conocer y quizás que reconoceréis alguna de nuestras patologías en vuestros grupos, ya que algunas son más comunes de lo que parece.

 

Pepa:  Es célibe por elección.  Dice que perdió su clítoris, porque no lo encuentra ni lo usa. Y que como una vez conoció a un Dios del sexo, ya no puede conformarse con simples mortales, así que ahí está, dando consejos amorosos a las demás, que generalmente son buenos, si le los aplicara a ella misma. Y en cuanto un tío hace algo que no le gusta, que generalmente es existir, dice gritando: “Bloquéalo”. Su desorden mental es la bloqueolexia (bloquear compulsivamente y sin control a todo el género masculino).

Magda: Ella es ninfómana por compasión.  Se folla a todos los tíos porque le hacen reír, porque son tiernos, porque si no lo hacen con ella no lo harán con nadie. Vamos que es una rescatadora de penes que viven en sequía.   Le dan pena y su buen corazón no la deja negarse. Es la misionera del buen polvo. No dejará que ningún pobre hombre muera sin haberlo probado. Lo  que no tenemos claro es si la santificarán por ello. Tiene Ninfopenamanía (o sea la puta manía de irse con pringados).  ¡Con lo que ella vale!.

Lola: Es la tía buena del grupo, esa que te cae bien porque tiene un corazón que no le cabe en el pecho, pero que si no la conocieras, la matarías, porque come y bebe como si no hubiera un mañana, y se ha empeñado en que cambien a la flamenca del whatsapp por  una foto de ella bailando. Quiere hablar con el dueño de emoji pero ninguna de nosotras le conocemos. Su desequilibrio es Dancinglexia (cuando uno baila hasta cuando el locutor de radio presenta la canción, y si la música para, ella canta y sigue).

Lolita: Es la eterna adolescente buscadora del amor verdadero, adicta a las páginas de ligar de internet, y que  mientras no lo encuentra se ve con tíos patéticos que la engañan. Además es sorda, y cuando no le interesa lo que le decimos, se desconecta el aparato y pasa de nuestra cara.

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 Su desorden mental es la whatstimefobia (o sea que si no le contestan a un mensaje y la dejan en leído, se vuelve loca, y también a nosotras enviándonos pantallazos de su mensaje leído hace diez minutos y  sin contestar). Entonces Pepa salta y dice: “Bloquéalo”, y ella lo hace al momento.

Hermie: Está atrapada en una vida de obsesión por el gimnasio y los tatuajes.  Tiene gymtattoorexia (Pasa las mismas horas en el gym y en la camilla del tatuador). Desde que se apunto  al Gym abren siempre puntuales, ya que la tía se levanta a las 5,45h para estar en la puerta a las 6h y pillar las máquinas sin sudor ajeno. El chico  que lo abre sabe por su mirada que si un día se retrasa, tendrán pelea física. Y vive acojonado por ello.

 Ella es mi mujer (Así nos llamamos la una a la otra). Creo que por eso no encuentra a su media naranja. Porque soy yo. Desde el día que nos conocimos hubo amor a primera vista. De ese que dices “que pena que no sea un tío, con lo buen empotrador que sería” .

Ruth: Ella era la única del grupo que parecía normal.  Se comporta siempre  con mesura y equilibrio, y da un toque de cordura a nuestros desvaríos.  Hasta que un día nos soltó que en su tiempo libre vende bragas usadas por internet. Y desde ese momento a las demás nos gusta imaginar que es una loca que mata a chicas preciosas y les roba sus bragas para venderlas. No sabemos si es normal y no tiene ningún desequilibrio, o si es que es una psicópata, que como siempre parecen normales… Así que preferimos pensar lo segundo.

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Y yo: Bueno es difícil describirse a una misma. Pero creo que soy la gorda tocapelotas del grupo. La que nunca les dice cosas bonitas, porque me gustan más las conversaciones punkies. Mi enfermedad mental, es que odio a la gente políticamente correcta y me gusta la gente borde (Hatermanía persecutoria). De hecho estoy obsesionada con los haters. Porque cuando los leo, me enternecen y pienso: “Tranquilo, seguro que hay un grupo de whatsapps también para ti”. Y me dan ganas de unirlo al nuestro. Pero creo que sería maltrato al hater, porque a nosotras nos harían gracia sus comentarios de mierda, y le hundiríamos la vida al no enfadarnos.

 Aunque no lo parezca, estamos desequilibradas,  pero somos buenas personas.

 Dedicado a mis “Ganchillas”. Os quiero.