Más bien es al revés, ¿no? Vosotros le estáis amargando la vida a tu hermano, queréis tenerlo controlado como si fuera un niño. Por lo que cuentas, a su mujer no le habéis dado ni una oportunidad: desde el principio ya habéis ido a malmeter. Y, sobre el dinero, si es un hombre adulto ni tú madre ni tú tenéis ningún derecho a gestionarle sus ahorros. No os tiene que pedir permiso para coger algo que es suyo, y si ni siquiera os lo ha comentado, por algo será…