Yo acompañé a una amiga a la boda de su hermana y la verdad, sino me hubieran invitado a la despedida, me habría sentido un poco utilizada. Pero claro a lo mejor por ser ese caso en concreto, a mí me invitaron no como amiga de familia sino para hacerle compañía a mi amiga porque esos actos sociales le ponían nerviosa y se que necesitaba compañía cercana.