Estamo hartos de ver cómo muchas veces los padres no se encargan de sus hijos y les dejan hacer y deshacer a su antojo. Vamos, que eso de que no estuvieron pendiente del niño en toda la tarde es totalmente factible. La primera señal ya es el hecho de que el niño estuviera saltando en el sofá y quien tuviera que pedir por favor que le dijeran algo al niño fuera el hermano. O sea, no sale de los propios padres decirle al niño que eso no se hace. Y luego, un baño recién pintado lleno de mierda de un niño que estuvo campando a sus anchas (que le podría haber pasado algo porque recordemos, niño de 4 años, CUATRO añitos) y la autora encima no se puede quejar. Manda narices.
Lo que puedes hacer es como en Criadas y Señoras, les regalas una tarta de «chocolate» (aka de mierda) y a pastar.