Voy a explicarte de manera muy resumida por qué no debes pedirle perdón por nada.
Con la llegada del verano y su viaje, él pensó que iba a pillarse a medio Cádiz. Si te deja, no son cuernos y no hay remordimientos. Estando lejos, además, tú no te enterarías y cuando él volviera diciéndote que te echaba mucho de menos, pensó que te echarías a sus brazos pidiéndole volver.
Esa fue su película mental. Sin embargo, al volver se ha enterado de que lejos de echarle de menos, la que pilló cacho fuiste tú, y ahora además de no haberse comido ni los mocos, tiene su orgullo super herido.
Ale, que se vaya a tomar viento fresco y tú sigue disfrutando de la vida.