A un bar de swingers se puede ir de voyeur, nadie está obligado a participar solo por asistir.
Dicho esto, es normal que le suene mal si nunca habéis tenido esa inquietud y le pone en la cara de una manera brusca vuestro problema. Si habéis probado la terapia y nada parece funcionar, hay que tener una conversación sin paños calientes. Dile que le quieres y le respetas, pero no eres feliz con vuestra vida sexual y ya no sabes por dónde tirar. Hay que aportar soluciones o separarse, pero no esperar a que se estire el problema hasta que acabéis resentidos el uno con el otro.