Tendréis que negociar para llegar a un punto intermedio que os haga sentir cómodos a los dos. Pero un par de apuntes: no pienses que los invitados te tienen que pagar tu boda, tú tienes que adaptar tu boda al presupuesto que te puedas permitir, y si luego recibes un dinero, pues bienvenido sea. Por otro lado, eso de invitar a compañeros de trabajo y tal… pues para la mayoría de gente, que les inviten a una boda de alguien no muy allegado no es ninguna alegría, es un marrón y un gasto innecesario. No les haces ningún favor, más bien una putada.