Desconecta el timbre y que quien quiera visitar que te llame primero o te envié un WhatsApp.
Y si no te apetece les respondes: estoy muy cansada, no me aparece visitas.
No abráis la puerta a quien no haya avisado. Eso sí. Tu marido y tú tenéis que ser una piña en esto.
No vale que uno ponga limites y el otro no.