Vives con una ameba disfuncional que te está lastrando. La respuesta es NO, NO MERECE LA PENA. Está contigo porque está acomodado, te ve como a la chacha con la que comparte alquiler. ¿No trabaja? Porque acostarse a las 3 de la mañana pues mira. Es un adulto disfuncional, un niñato de 30 años, y precisamente tus 30 años no vuelven.
Reúne el valor y pírate de ahí.