Lo siento pero tú ni eres amiga ni eres nada.
Contando con lo mal que debe de sentirse tu amiga con el divorcio nada más casarse, vais vosotros y le pedis el regalo de boda… yo no os volvía a hablar en la vida a ninguno.
Pero aparte, por mucho que quieras arreglarlo, si yo fuera ella tampoco os perdonaba porque demuestra mucho lo que valoráis en una amistad ahora y en un futuro.
Eso si, seguro que en la boda os pusisteis las botas.
En fin, los «amigos »