Buf, qué coraje dan a veces los profesionales de la salud…
Como chica con vaginismo que soy siento la necesidad de compartir un par de cosas ante este post. Entiendo perfectamente tu frustración de no disfrutar del «sexo» (luego te digo a qué vienen las comillas). Llevo años sintiéndome exactamente igual que tú en este sentido: todo el mundo parecía obtener un disfrute que para mí era inalcanzable, y yo me sentía fatal tanto por mí como por mis parejas, que se esforzaban en hacerme disfrutar sin conseguirlo. No sé tu edad, pero por el tiempo que dices que llevas probando supongo que será parecida a la mía (26 años), así que probablemente llevemos más o menos el mismo tiempo con esto.
Al final acabé yendo a una psicóloga-sexóloga que, además de darme estrategias para avanzar con mi problema, me hizo reflexionar mucho acerca de la forma de plantearme las relaciones sexuales hasta ahora, y eso fue lo más importante de todo. Arriba he puesto «sexo» con comillas, y ahora te voy a decir por qué. Sabes perfectamente qué es lo que se nos ha transmitido en la sociedad acerca de qué es una relación sexual normativa: qué prácticas son deseables, bajo qué condiciones, cómo debe ser, cuál debe ser el resultado. Al final se nos plantea un esquema rígido en el cual está LA PENETRACIÓN, que es la práctica central, la fuente de todo disfrute y el objetivo de toda relación, y todos esos juegos a los que llamamos «preliminares» y que realmente son considerados como «sexo de segunda», a la misma altura que la masturbación.
Pues no. La penetración no debe ser el acto final de forma obligatoria, ni tiene que ser una práctica deseable y deseada por todo el mundo, ni tiene que ser la que mayor disfrute aporta. Quítate todo eso de la cabeza, porque el sexo es mucho más que genitalidad. Las relaciones no tienen por qué seguir el esquema de «preliminares+penetración = orgamo + cigarro de después». Tienes centímetros de piel llenos de terminaciones nerviosas, tienes manos, tienes varios sentidos, tienes muchas partes del cuerpo con las que disfrutar sin necesidad de penetración. ¿Por qué meterla tiene que ser mejor que horas de caricias, o de besos, o de contacto piel con piel? Si cambias tu perspectiva sobre este asunto verás cómo paulatinamente empezarás a librarte de todas estas mierdas que te rondan la cabeza ahora mismo. Y con un poco de tiempo verás que empiezas a disfrutar, quizá no del modo peliculero que nos venden, pero sí de una forma satisfactoria PARA TI, que es lo que importa. Dedícate tiempo a conocerte a ti misma y a lo que te gusta, y ten una comunicación fluida con tus parejas sobre estos temas, que también les ayudará a ellos.
Te diría además que ahora que ya has descartado problemas físicos, y que ya has visto que los médicos no pueden hacer más por ti (salvo empeorar las cosas), es hora de que te pongas a buscar profesionales en el campo de la sexología/psicología. Eso si quieres aprender a disfrutar la penetración, pero no estás obligada a ello ni nadie debe presionarte nunca para ello.