A mí me pasó algo parecido, aparecía sin avisar cuando su hijo no estaba y se ponía a plancharle la ropa. Alguna mañana de fin de semana se presentó en casa antes de que nos hubiéramos levantado de la cama. Solución, como su hijo no era capaz de pedirle las llaves cambiamos la cerradura y el «ya te haremos una copia» fue eterno.