Ríete de la pegatina de mierda. No sabes que pegatinas ha puesto la mujer a los demás. Para mí es una tontería. Cuando tenía unos ocho años, hice un cuento navideño. A mi profesora le pareció un cuento sin más. Lo mandé a La Voz de Galicia y gané el primer premio de mi ciudad. Como ves, no me quedó claro si mi relato era agradable o desagradable. La realidad es que salí en prensa y en la radio. Espero que la mujer lo haya visto. Aunque me río de estas cosas. Como debías de hacer tú.