No, no se nos está yendo la olla, al revés, cada vez somos más racionales y es normal pensar más las cosas. La autora no está en contra de la gente que tiene hijos, habla de la gente que no podrá dar una buena vida a esos niños, precisamente en las sociedades más desarrolladas se tienen menos hijos por estos motivos. Si no pensáramos más que antes, habría más pobreza infantil que la que hay.