En mi caso el estar delgada era motivo de orgullo. Era alguien con quien presumian. Pero Siempre proyectando en el cuerpo ajeno. Ahora soy la contracara, de quien se avergüenzan o a quien desprecian. No les gusta que me salga de lo «estéticamente aceptable», tienen que acosarme y recordarme constantemente lo que soy y lo que «puedo ser».