Saca el tema, preguntale que le gusta leer y dile que tiene buen gusto, igual que tu, que no te importaría prestarle alguno para que lo lea siempre y cuando vuelvan a casa la siguiente semana a ya que te gusta coleccionarlos. Dile que sabes lo que tienes y que te parece bien que lea pero que en lo consiguiente te pida las cosas y tu decides si se las dejas o no.
Sin más.