Este caso concreto es anecdótico, pero lo cierto es que estamos criando una generación entera de jóvenes que, como en este caso, creen tener todos los derechos pero ninguna obligación.
Creen que tienen derecho a ser mantenidos a cuerpo de rey sin siquiera plantearse que quienes los mantienen tendrían mucho más derecho que ellos. ¿Y qué pasará cuando estas personas egoístas e irresponsables vayan creciendo y no tengan ya padres que puedan sarisfacer sus malentendidos «derechos»? Pues que probablemente se convertiran en una generación de padres tóxicos que pretenderá que sea la siguiente generación la que siga satisfaciéndolos. Mal asunto. Empezad a exigir a los jóvenes que cumplan con sus obligaciones.