Voy a ser quien diga lo difícil: si la forma de jugar de la niña es «pegar collejas y es difícil pararla», es normal que no la quieran en su boda. Sé que es una putada para ti y que no tenéis la culpa, pero ellos tampoco. A mí no me gustaría estar en una boda o en un grupo de amigos con una niña dándome collejas. A lo mejor mucha gente aquí lo aguantaría en pro de la inclusión, pero yo no.