Cuando mi sobri tenía 7 u 8 añillos estaba loco por unas ruedas para poner en los zapatos que daban con el Colacao. Se las recogí y me lo llevé al parque. Ni 5 minutos llevaba con ellas puestas cuando se cayó y se partió el brazo. Imaginaos, yo me quería morir. Lo llevamos a urgencias y brazo escayolado. Nunca en la vida ni mi hermano ni mi cuñada me echaron la culpa ni me dijeron nada.