Buf, menuda situación.
Mi consejo no es fácil ni cómodo: ponle límites a tu madre o acabará desquiciándote, cuando aparezca dile que tiene que volver a casa, que no puede hacer de esto una rutina, que necesitas tu espacio, que está siendo desconsiderada y egoísta, y POR DIOS no la dejes replicarte y que suelte su discurso victimista, córtala, si crees que escuchándola acabarás cediendo, no la dejes hablar, vuelve a empezar (mamá por favor, que necesito que vuelvas a casa, esto no puede ser una costumbre) y así hasta que se vaya. Será duro pero hay que poner límites.