A ver si aprendemos que cuando regalamos algo deja de ser nuestro, y su nuevo propietario puede hacer con él lo que quiera. Así que no puedes reclamarle nada.
Si ves que tus regalos no le gustan, pues pregúntale a la señora que le gustaría y así vas a tiro fijo. Y si aún así sigue sin quedárselo pues no seas tan espléndida. Que igual que tú no puedes obligarla a disfrutar de tus regalos ella no puede obligarte a regalarle.