Lo siento pero tengo dos hijos adolescentes, y no estoy de acuerdo contigo. Yo creo que hay buena voluntad de la mayoría de profesores, pero muchas veces meten la pata hasta el fondo y les cuesta reconocer su error. A veces se prejuzga a los alumnos y se les ponen etiquetas que no tocan, y dónde no había un problema lo generan. Y ojo, yo no soy profesora porque considero que és supercomplicado llevar a 30 chavales adolescentes, 5 o 6 clases, conocerlos y darle a cada uno lo que necesita, pero también a veces veo mucha falta de humildad por parte de algún docente.