Madre mía, es decir de verdad que no. Que complicado lo haces con lo sencillo que es primero comentar a tu pareja que te está resultando incómoda esa intromisión en todo el tiempo que estás sola no poder irte a casa tranquila porque te invitan más de lo que te apetece y luego decir a tus suegros que no os parezca mal pero me gusta comer en mi casa a mi tiempo y forma y ya. Más vale una roja que 3 amarillas, de buena forma y punto.