Estoy totalmente de acuerdo con el primer comentario, el de Alcibíades.
No sé cómo se te ocurrió hablar con tu suegra antes que con tu marido. Él te lo dijo todo claro, prefiere matarse a trabajar a que su madre tenga algo que ver en la crianza de su hijo. Dices que notabas mal rollo. Le monta un pollo de celos en una cena… Tu suegra está loca. Tú misma lo teníque haber visto. Por favor, hazle caso a tú marido. Y no, no le preguntes nada, como mucho, dile que estás ahí por si algún día quiere hablar contigo.