Donde yo vivía antes nos pasó algo parecido. Había una pareja alquilada que tenían perro, rompieron y él se quedó con el perrete, pero en pleno furor de soltería renovada, le dejaba solo todo el fin de semana mientras se iba con el ligue de turno de escapa o con los amigos. El bloque completo era un compendio de llantos y aullidos las puñeteras 24 horas. Hicimos una reunión con el presidente y decidimos hablar con la casera.
Ella decía que no le iba a echar por eso, hasta que le planteamos la posibilidad de presentar una denuncia común y también le pediríamos responsabilidades subsidiarias a ella. A las dos semanas, se acabaron los problemas.
Las cosas se solucionan tomando cartas en el asunto.