Yo iría, vivi algo muy parecido a ti y no fui a verle por el, sino por mi, por si me arrepentía en un futuro. Fue lo mejor que hice, fui, me contó cuatro milongas, le dije que me había hecho mucho daño pero que esperaba que se muriera en paz sin sufrir mucho y me fuí. Me quedé en paz, fue como una despedida para siempre, desde ese momento ya no tengo rencor