En mi caso, mi padre ya había sido operado dos años antes pero tuvo metástasis unos meses antes de quedarme embarazada. Mi embarazo fue como describes, entre ingresos de mi padre, preocupaciones, incertidumbre, y toda la ilusión de la llegada de mi bebé, también por su parte, que era un abuelo maravilloso con mis sobrinos. Recuerdo que el le preguntó al oncólogo si llegaría a agosto porque tenía que conocer a su tercer nieto. Cuando faltaban 20 días para salir de cuentas falleció mi suegro. Con esto no contábamos, fue rápido inesperado y muy doloroso. Mi hijo nació en agosto y en abril falleció mi padre, cuando mi bebé tenía 8 meses. Los días que vinieron después no fueron fáciles, como cualquier duelo pase por la rabia, la negación, la tristeza… Pero tenía una persona que era la razón por la que yo me levantaba de la cama. Esa persona dependía completamente de mi y me necesitaba. Creo que mi hijo me salvó de abandonarme completamente, me dio razones para sonreír y agradecer a la vida en medio de tanta rabia. Te mando un abrazo muy grande y mucho ánimo